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El Torneo Apertura que empieza el jueves 22 de enero vuelve a poner en primer plano el negocio de la camiseta. La temporada arranca con pocos movimientos en comparación con otros años, pero con un impacto simbólico fuerte: Racing vuelve a vestirse con Nike, una marca que había dejado el fútbol argentino hace casi una década. Ese regreso ordena el mapa de la indumentaria en Primera y reabre la discusión sobre cuánto valen hoy las camisetas en un mercado golpeado por la crisis, pero todavía atractivo para marcas globales y locales.
El acuerdo entre la Academia y la firma estadounidense regirá desde 2026, luego de nueve años con Kappa. En el mercado se estima que el contrato ronda u$s 2 millones anuales, por encima de lo que venía percibiendo. Para Racing, el retorno de Nike no es solo una cuestión estética: implica volver a una vidriera internacional y reforzar el posicionamiento de marca en un momento de expansión institucional.
El otro cambio confirmado en sponsor técnico es el de Platense, que dejará Hummel para pasar a Puma a partir de esta temporada. El club informó que el acuerdo incluye indumentaria de juego, entrenamiento y viaje, aunque sin detallar montos. Con estos dos movimientos, el tablero queda prácticamente cerrado: el resto de los equipos de Primera mantiene a sus proveedores actuales.
También en el pecho de las camisetas el escenario es mucho más calmo que un año atrás. En el inicio del Apertura 2025, varios clubes habían llegado al torneo con cambios en su sponsor principal, en un contexto de recomposición de contratos y búsqueda urgente de caja. De cara a la temporada que comienza ahora, en cambio, el movimiento es mucho más acotado: sólo se registran uno o dos recambios relevantes y, en la mayoría de los casos, las marcas que ocupan el frente de la camiseta son las mismas que en 2025.
El pecho, más estable
La excepción más clara es Estudiantes de La Plata. El club anunció que Banco Supervielle será su nuevo main sponsor por dos temporadas, reemplazando a Saint-Gobain. En paralelo, Mercado Libre se sumará con presencia en las mangas y otros activos comerciales. En La Plata presentaron el acuerdo como un hito: sin difundir cifras, se habló de un contrato que triplica los ingresos por sponsoreo de indumentaria y reposiciona al Pincha entre los clubes con mayor facturación comercial del país.
El caso que no llegó a concretarse, pero que marcó la agenda, fue el de Independiente. A fines de 2025, la dirigencia tenía avanzado el desembarco de Atomik como sponsor técnico, en reemplazo de Puma. La reacción negativa de socios e hinchas forzó un giro: el club dio marcha atrás y terminó renovando con Puma hasta 2031. La secuencia dejó al descubierto la sensibilidad que rodea hoy a las camisetas y el peso simbólico de las marcas en la vida política de los clubes.
En ese mismo proceso de reordenamiento comercial, en Avellaneda circula que el club podría sumar un nuevo sponsor en el pecho. El nombre que aparece es IOL Inversiones, que reemplazaría a la marca actual con un contrato anual cercano a u$s 300.000. La operación todavía no fue oficializada en los términos habituales, pero expone la lógica que atraviesa a buena parte de los clubes: contratos más cortos, montos moderados y una búsqueda permanente de aire financiero.
El resultado es un mapa más estable que en temporadas anteriores, con pocas rotaciones y una combinación de gigantes globales, marcas deportivas regionales y sponsors financieros ocupando el espacio más codiciado del fútbol argentino. En un contexto de ajuste, la camiseta sigue siendo uno de los activos comerciales más valiosos del sistema: una vidriera que no sólo mide ingresos, sino también identidad, proyección y clima interno.