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El arte de la especulación: las obras contemporáneas ya se venden como acciones en la Bolsa de Valores

Sumaron u$s 1000 millones, las ventas en subastas esta semana. Pero lo que moviliza a los compradores no es el amor por el arte sino la potencial revaluación de las obras

Las

subastas de esta semana en Christie’s, Sotheby’s, Phillips y Bonhams han superado todos los récords conocidos y suman más de u$s 1000 millones. Este es un segmento del mercado con obras de artistas contemporáneos, y de aquellos que han trabajado después de 1945, que crece en forma impresionante y donde la especulación es desgraciadamente su motor. Acá no existe "el amor al arte" ni el coleccionismo sino que se parece más un mercado de bolsa de valores que otra cosa. A las pruebas me remito: la obra de Peter Doig (59) titulada "El hogar del arquitecto", realizada en 1991 y vendida por primera vez en 2002 en u$s 480.000, volvió al mercado cinco años después (2007) y se vendió en u$s 3,6 millones, seis años más tarde (2013) se vendió en u$s 12 millones y hace dos años (2016) en u$s 16 millones. Ahora, se vendió en más de u$s 20 millones. Algunos ya la llaman con humor "un viajero frecuente" como si ganara millas cada vez que sale a la venta. Su valoración ha sido de 40 veces en 16 años.

Es la falta de obras importantes lo que lleva a las casas de remate a tomar para la venta e incluso dar garantía a su riesgo o de terceros de la venta de estas obras. Históricamente, jamás tomaron para vender alguna obra que ya hubiera estado en el mercado de subastas en la últimos diez años.

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De las obras ofrecidas, el 23% fueron compradas en los últimos seis años y esto demuestra que los compradores no tienen interés en el arte, sino en la especulación con el arte. Para ellos es un mercado como las criptomonedas o los índices de valores de las bolsas. Esto, tarde o temprano, llevará a que reviente esta burbuja de precios absurdamente altos. Ya varios están preocupados porque la norma impositiva número 1031 de Estados Unidos no les permitirá diferir el impuesto a las ganancias como hacían ante un vacío legal en el pasado y ahora deberán pagarlo aunque justifiquen que con la ganancia compran nuevas obras.

Pero aparte de mi sentimiento y mi visión sobre este tema, la única verdad es la realidad y todo sube y se vende en millones y la fiesta sigue.

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Christie’s superó todas sus ventas históricas y recaudó u$s 500 millones en dos semanas de ventas y sólo el 8% quedó sin vender. Algunos perdieron con su especulación y me alegro, por ejemplo una obra de Andy Warhol titulada "Seis autorretratos" se vendió en u$s 30 millones hace 4 años y ahora se revendió en u$s 31,4 millones, con lo cual el vendedor debe haber perdido mínimo un 30% o u$s 9 millones. Otros festejan a lo grande, por otra obra de Peter Doig, el gran artista escocés, realizada cuando contaba 32 años, comprada en 2006 en u$s 1,5 millones, ahora se vendió en más de u$s 15 millones.

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Sólo 5 obras, de las 65 ofrecidas el martes pasado, quedaron sin vender, 30 se vendieron en más de u$s 1 millón y 10 de ellas en más de u$s 5 millones. Una curiosa obra del rosarino Lucio Fontana, con 24 tajos, y que costó hace 18 años u$s 1 millón se vendió en más de u$s 13 millones, y otra colorida en rojo de 6 tajos, y que medía tan sólo 70x50 cm, triplicó su estimación y se vendió en u$s 7 millones.

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Hace un año, en la Feria de Arte en Maastricht me deslumbré con una cerámica de Fontana de más de dos metros (242 cm.) vendida en u$s 1,5 millones en 2010. Me pidieron u$s 2 millones y me pareció una locura dado su fragilidad, por el material en que está realizada. El miércoles en Sotherby’s se vendió en u$s 2,5 millones.

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Las obras más caras en las cuatro casas de subasta fueron realizadas por Basquiat, Fontana, Doig, Pollock, Warhol, Bacon y Richter. Sotheby’s vendió todo y sólo dos obras no alcanzaron la base. Son los mismos autores los que se vendieron en grandes sumas, y también se vendieron en fortunas dos obras gigantes, una del realista Stingel de 335x460 cm. en más de u$s 6 millones y otra de Christopher Wool (320x244 cm) que duplicó su base y se vendió en más de u$s 15 millones, no sólo hay que tener el dinero sino también el lugar para disfrutarlas. Cada día que pasa reafirmo mi opinión que el rte de los argentinos es de gran calidad y de precios ridículos de bajos, comparado con la locura de estas ventas.