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El aguacate es uno de los alimentos más consumidos en México, pero su rápida oxidación representa un problema común en la cocina. Apenas se corta, la pulpa comienza a adquirir un tono marrón que afecta tanto su presentación como su sabor, generando desperdicio y frustración.

Ante esta situación, chefs y especialistas han compartido diversos métodos caseros que permiten mantener el aguacate fresco por más tiempo. Estas soluciones son económicas y sencillas de aplicar en cualquier hogar, ayudando a aprovechar mejor cada pieza.

3 métodos efectivos para evitar la oxidación del aguacate

Una de las técnicas más eficaces consiste en colocar el aguacate en un recipiente hermético junto con cebolla picada. Los compuestos naturales de la cebolla retrasan el proceso de oxidación y ayudan a preservar el color verde característico por más tiempo.

Te sorprenderá saber cuál es el mejor lugar para guardar los aguacates y hacer que duren el triple de tiempo.

Otra alternativa es cubrir la superficie expuesta con aceite de oliva, creando una barrera que impide el contacto directo con el oxígeno. Esta capa protectora permite que la pulpa conserve su frescura durante varios días sin perder sus propiedades.

También se recomienda envolver el aguacate con papel de cocina húmedo antes de guardarlo en refrigeración. La humedad contribuye a mantener la textura adecuada mientras reduce la exposición al aire que provoca el oscurecimiento.

Trucos para aguacates ya cortados

Cuando el aguacate ya está abierto, mantener el hueso en la mitad no utilizada y envolverlo con papel film ayuda a proteger la pulpa y retardar la oxidación. Otra opción es sumergir el aguacate en un táper con agua fría, lo que puede conservarlo fresco hasta por tres días.

Realizar un corte transversal en lugar de longitudinal también resulta beneficioso, ya que reduce la superficie expuesta al aire y prolonga la frescura manteniendo mejor el color verde natural del fruto.

¿Se puede congelar el aguacate?

Para quienes buscan una conservación más prolongada, congelar el aguacate es una alternativa viable. Antes de congelarlo, conviene rociarlo con jugo de limón para preservar tanto el color como el sabor.

Aunque la textura cambia al descongelarse, sigue siendo perfecto para preparar guacamole, batidos o sopas, evitando así el desperdicio de alimento. Aplicar estos métodos contribuye a una cocina más sostenible y económica.