Ante cualquier obstáculo, la frustración suele funcionar como una señal para desistir, sin embargo nueva hipótesis diferente sostiene que ese mecanismo de “freno” puede fallar en algunas personas con trastornos por consumo de sustancias (SUD, por sus siglas en inglés).
De acuerdo a un artículo teórico publicado en Frontiers in Psychiatry, las personas con problemas de adicciones siguen buscando drogas aunque surjan impedimentos como la suba el costo, desaparezca el proveedor o aumenten los riesgos.
La propuesta, denominada “hipótesis de fallo del freno de frustración”, fue publicada el 13 de agosto de 2026 en la sección Trastornos Adictivos de la revista. Se trata de un trabajo de hipótesis y teoría, por lo que no presenta un ensayo clínico ni datos nuevos en personas, sino que formaliza una idea y detalla qué evidencia existe y cuál falta.
Cómo funciona el “freno” de la frustración
Según el texto, la frustración es la emoción negativa que aparece cuando un objetivo se bloquea de forma inesperada. Su efecto sobre la motivación es bifásico:
- Aumenta el esfuerzo. Las personas muestran un “estallido” de conducta vigorosa, con más respuestas, reacciones más rápidas y mayor fuerza.
- Si la frustración persiste, la motivación se reprime y se abandona el intento. Es el “freno”.
Qué ocurre cuando el “freno” falla
Los autores señalan que esta pauta se ha descrito en modelos animales desde la década de 1920 y que es la parte de la hipótesis con evidencia más sólida. En el fallo del freno, en cambio, la motivación seguiría en aumento pese a los altos niveles de frustración.
Un punto central es que estas personas sí sentirían frustración, lo que se debilitaría es el vínculo neurobiológico entre esa emoción y la motivación.
Por eso, el enfoque terapéutico imaginado no sería aumentar la frustración, sino restaurar su capacidad de atenuar el deseo de consumir. El circuito exacto se desconoce, aunque se sospecha del núcleo accumbens y del área tegmental ventral, con aportes de la corteza prefrontal, la amígdala y la habénula.
A quiénes afectaría y qué falta comprobar
La hipótesis no aplicaría a todas las personas con SUD, sino a un subconjunto. Los autores precisan que las adicciones basadas puramente en la impulsividad probablemente no tendrían este fallo, y que no sostienen que el tabaco o el alcohol generen el mismo efecto que la cocaína o la heroína. Tampoco sería igual en todas las fases de la adicción.
Para validarla, plantean cuatro requisitos, de los cuales admiten que ninguno se cumple aún por completo en humanos:
- Confirmar el freno de frustración en personas sanas.
- Demostrar que frustración y motivación son procesos separables pero interactuantes.
- Hallar evidencia clínica del fallo en poblaciones con SUD.
- Determinar si el problema es no sentir frustración o que esta no logre calmar la motivación.
Como vías de investigación, proponen evaluaciones en el entorno natural mediante teléfonos inteligentes, neuroimagen y tareas conductuales.
En ratas, el equipo ya midió la duración de las pulsaciones de barra como indicador de frustración. Queda además aún no se sabe la causalidad, ya quese desconce si el fallo precede al consumo o es consecuencia de él.