La temporada de altas temperaturas de 2026 marcó un punto de inflexión el hogar. Las biopiletas, que durante años fueron vistas como una rareza del paisajismo de vanguardia, consolidaron su lugar como una alternativa real y creciente frente a las piscinas tradicionales.
El cambio no es solo estético: detrás de cada una de estas construcciones hay una filosofía distinta sobre cómo relacionarse con el agua, el entorno y el bienestar.
Qué son las biopiletas
A diferencia de una pileta convencional, una biopileta no utiliza cloro ni productos químicos para mantenerse limpia. Su sistema se basa en un proceso biológico que replica el funcionamiento de lagunas y ecosistemas acuáticos saludables.
Este enfoque representa un giro cultural profundo ya que la piscina ya no es solo un espacio funcional, sino un sistema vivo que integra diseño, salud y equilibrio natural en las casas modernas.
Toda biopileta se divide en dos zonas fundamentales:
- el área de nado
- el área de regeneración.
El agua circula de manera continua a través de un sistema hidrobotánico que primero ingresa a un humedal artificial donde un filtro retiene partículas, luego atraviesa un lecho de piedras, raíces y sustratos naturales, las plantas acuáticas la oxigenan, y los microorganismos se encargan de eliminar las bacterias nocivas. Al final del ciclo, el agua limpia regresa a la zona de nado, clara y estable.
Las ventajas de las biopiletas que explican su crecimiento
Entre los beneficios más destacados de este modelo figura su impacto positivo en la salud que al prescindir del cloro, resultan ideales para personas con piel sensible o alergias. Además, no se vacían en invierno y solo requieren reponer el agua que se evapora, lo que representa un ahorro significativo de recursos.
Su estética natural también suma ya que se integran al paisaje como si fueran parte de un ecosistema, en lugar de interrumpirlo. Y una vez que el sistema biológico alcanza su equilibrio, el mantenimiento diario es considerablemente menor que el de una piscina química.
A esto se suma la estabilidad térmica que ofrecen las piedras que componen el sistema de depuración, las cuales contribuyen a mantener el agua en una temperatura agradable. Para los arquitectos y paisajistas que las recomiendan, este conjunto de características las posiciona como el nuevo paradigma del diseño del agua en el hogar.
Desafíos que hay que considerar antes de construir una
Sin embargo, las biopiletas también presentan limitaciones concretas que los interesados deben evaluar. El costo inicial es más elevado que el de una piscina convencional, ya que cada construcción es personalizada.
Además, demandan mayor superficie al aproximadamente la mitad del espacio total debe destinarse a la zona de depuración, lo que puede ser una restricción en terrenos pequeños. También requieren mantenimiento especializado para sostener el equilibrio biológico y el cuidado de las plantas acuáticas.
En cuanto a la apariencia, el agua puede asemejarse más a la de un estanque natural que a la de una piscina cristalina, y es posible que aparezcan insectos o ranas en el sector de vegetación. Por último, no se recomiendan para un número excesivo de bañistas simultáneos. Pese a estas restricciones, la tendencia en Argentina apunta con claridad hacia este modelo: una forma de disfrutar el agua que respeta el entorno tanto como al usuario.