En esta noticia

La velocidad de la transformación tecnológica está desafiando la frontera más compleja de las organizaciones: la cognición humana.

En el marco del foro Perspectives, un espacio que reunió a cerca de 400 líderes de capital humano y directores corporativos, Alejandro Villalobos, head of marketing y mentor en Collective, conversó con El Cronista sobre cómo el uso desmedido de la inteligencia artificial (IA) está transformando la forma en que los equipos procesan la verdad, aprenden y toman decisiones en el ámbito empresarial.

Para Villalobos, cuyo enfoque analítico se centra en el aprendizaje y las ciencias cognitivas, el verdadero dilema corporativo de la IA no radica en los trillones de dólares proyectados en el mercado o en la reingeniería de procesos técnicos, sino en las modificaciones biológicas y de razonamiento de los colaboradores.

“Nuestro cerebro en términos evolutivos es muy nuevo. La velocidad a la que sucede esta transformación no le da tiempo de adaptarse”, explicó.

Alejandro Villalobos, head of marketing de Collective, en el escenario de Perspectives

El peligro principal es lo que se puede definir como el sesgo de la verosimilitud formal: un texto perfectamente redactado por un modelo de lenguaje automatizado es decodificado por el cerebro humano como una verdad absoluta de manera orgánica.

Al acostumbrarnos a respuestas instantáneas, se corre el riesgo de eliminar el proceso analítico intermedio. “Es como aprender a cocinar. Si la máquina solo te da la receta armada, nunca entendiste el porqué de la temperatura o el momento exacto de la sal; no aprendiste nada y no lo podrás replicar de forma autónoma”, advirtió el mentor.

“Yo doy clase de inteligencia artificial y casi nunca hablo de inteligencia artificial. Me interesa decirle a la gente qué le va a pasar a su cerebro cuando haga esto: lo que está muy bien escrito, nuestro cerebro evolucionó para que nos parezca más cierto. Ese es un peligro gigantesco”.

Alejandro Villalobos, mentor corporativo en Collective

La reconfiguración del management

Ante este escenario, la formación directiva tradicional está quedando obsoleta. El mito del líder calculador, frío y puramente racional da paso a una gestión fundamentada en la neurociencia y la empatía aplicada. Los líderes que ignoren el funcionamiento emocional y cognitivo de sus equipos verán mermados sus resultados estratégicos.

Villalobos enfatiza que los retos técnicos son superficiales en comparación con la gestión de personas en entornos de alta incertidumbre. Aprender a usar las herramientas es una tarea sencilla; la verdadera ventaja competitiva radica en la contención y la inteligencia emocional del líder.

Las competencias de pensamiento crítico, adaptabilidad cognitiva y seguridad emocional se convierten hoy en los principales activos de rentabilidad empresarial.

Aparición y auge del CAIO (Chief Artificial Intelligence Officer)

Una de las revelaciones más nítidas de la última edición de Perspectives fue la consolidación formal de estructuras dedicadas exclusivamente a la gobernanza de la IA. La aparición del Chief Artificial Intelligence Officer (CAIO) o directores de Inteligencia Artificial en las plantillas ejecutivas de las principales empresas del país ha dejado de ser una tendencia de Silicon Valley para convertirse en una realidad operativa en México, asegura Villalobos.

Estas figuras no operan únicamente como implementadores de infraestructura técnica (como despliegues en la nube o agentes automatizados).

Su rol principal es actuar como bisagras estratégicas entre la tecnología y el talento, equilibrando la aceleración técnica con la capacidad de absorción de la organización, delimitando políticas éticas, asegurando el pensamiento crítico y fomentando metodologías que impulsen la productividad sin atrofiar la capacidad de análisis del equipo.

Villalobos enfatizó que, en la era de la IA, la adaptabilidad relevante no es solo la operativa, sino la adaptabilidad emocional: preparar a los equipos corporativos para desaprender y tolerar el cambio cognitivo continuo sin perder la salud organizacional.

El mentor concluyó que la capacitación en IA no debe limitarse a la instrucción sobre interfaces o comandos de código. El verdadero reto directivo reside en gestionar la frustración, garantizar la seguridad psicológica y estructurar de manera consciente espacios de aprendizaje profundo en las organizaciones.