

Firma profesional de litigios respalda arbitraje contra México
Una disputa internacional por el control del litio mexicano en Sonora comienza a escalar. La firma británica Cadence Minerals anunció que avanzará con un arbitraje contra México, luego de asegurar financiamiento legal de Litigation Capital Management (LCM), un despacho australiano especializado en litigio internacional, en torno un proyecto de litio cancelado en el estado del norte del país.
El arbitraje de Cadence y su filial REM México es contra los Estados Unidos Mexicanos en relación con sus inversiones en su proyecto de litio de Sonora.
El arbitraje se llevará a cabo en el marco del Tratado de Promoción y Protección Recíproca de las Inversiones (TPRPI) entre los gobiernos de México y el Reino Unido.
La noticia se produce después de que LCM completara la diligencia debida y emitiera una Notificación de Confirmación de Financiación en virtud del Acuerdo de Financiación de Arbitraje celebrado entre LCM, Cadence y la filial de propiedad exclusiva de Cadence, REM Mexico.
En virtud de los acuerdos firmados, LCM ha acordado pagar los honorarios legales y los gastos de Cadence y REM Mexico de acuerdo con un presupuesto acordado y sin derecho de recurso.
El conflicto se remonta a los cambios regulatorios impulsados en 2022, cuando el gobierno mexicano decidió reservar al Estado la explotación de este mineral estratégico.
En consecuencia, y bajo la orden del expresidente Andrés Manuel López Obrador, se creo el ente nacional Litio para México (LitioMX)en medio del auge global de la electromovilidad.
Como parte de esa política, diversas concesiones privadas se cancelaron o quedaron en revisión, incluyendo las vinculadas al proyecto Sonora, en el que Cadence tenía participación indirecta.
La compañía sostiene que la cancelación de dichos derechos constituye una violación al tratado bilateral de inversión entre Reino Unido y México. Entre los argumentos que prevé presentar se encuentran presunta expropiación indirecta y trato injusto hacia su inversión.
El respaldo de LCM resulta clave: se trata de un esquema de financiamiento “sin recurso”, lo que implica que la firma cubre los costos legales a cambio de una participación en una eventual compensación. Este modelo permite a empresas de menor tamaño enfrentar litigios complejos contra Estados sin comprometer su balance.
Con este paso, Cadence se prepara para iniciar un proceso de arbitraje internacional, aunque ha dejado abierta la puerta a una posible negociación con el gobierno mexicano.
Aunque Cadence Minerals no ha revelado el monto específico de la reclamación, analistas del sector estiman que una eventual demanda podría ubicarse en un rango de cientos de millones de dólares, considerando el tamaño del proyecto de Sonora y su potencial dentro de la cadena de suministro de baterías.
El frío de Florida anima exportaciones mexicanas
Los recientes eventos climáticos en el sur de Estados Unidos abren una ventana de oportunidad para México en el delicado comercio de la producción agrícola. Tras una serie de heladas severas en Florida, productores del Pacífico mexicano anticipan una temporada de primavera particularmente sólida, impulsada por la escasez de oferta y precios elevados en el mercado.
De acuerdo con el medio especializado The Packer, los daños provocados por el frío en Florida superan los u$s 3,000 millones, afectando de manera significativa cultivos clave como jitomate, pimientos y fresas. Esta caída en la producción ha reducido la disponibilidad en el mercado estadounidense, presionando al alza los precios.
En este contexto, productores de regiones como Sinaloa y otros estados del occidente mexicano están tomando protagonismo. La demanda estadounidense se ha desplazado hacia México, donde las condiciones climáticas han sido más favorables y permiten sostener volúmenes de exportación en un momento crítico del año. La combinación de menor oferta en Florida y una demanda robusta ha generado un entorno de precios altos que beneficia directamente a los exportadores mexicanos.
Pero no todo es miel sobre hojuelas. Persisten retos para la cadena de producción y exportación. Como dice The Packer, la presión sobre la cadena logística, la volatilidad en los volúmenes y la dependencia de condiciones climáticas favorables pueden introducir riesgos en el corto plazo.
Asimismo, un problema explosivo es la cuestión de la seguridad en las zonas consideradas dentro del granero de México. Como se vio con el operativo en el que murió Nemesio Oseguera, alias “El Mencho”, gran parte del territorio del Pacífico y del occidente del país están expuestos a interrumpir su actividad económica ante eventos de esta naturaleza.
Aun así, la expectativa para la primavera es positiva: los exportadores mexicanos prevén una temporada dinámica, con precios firmes y oportunidades para consolidar su posición en el mercado estadounidense.
De Altamira, Tamaulipas, viene esta triste canción...
Y no es broma. La crisis por la que pasa la empresa estadounidense New Fortress Energy (NFE) revela riesgos para el gas natural en México. Y es que la reestructura financiera de (NFE) encendió alertas sobre la viabilidad de algunos proyectos energéticos privados en México, particularmente en el segmento de gas natural licuado (GNL), donde la empresa estadounidense participa en operaciones clave.
Un análisis del Institute for Energy Economics and Financial Analysis advierte que la crisis de la empresa va más allá de un problema de deuda. NFE acumuló pérdidas por más de u$s 1,300 millones en el último año y ahora busca reducir pasivos por 5,700 millones a poco más de 500 millones, en un proceso que implica ceder el control a sus acreedores.
El reporte del IEEFA identifica fallas estructurales que ayudan a explicar el deterioro. Entre ellas, errores contables desde 2023 que obligaron a la empresa a corregir reportes financieros, evidenciando debilidades en sus controles internos.
Para México, el foco está en Altamira, donde NFE opera la única planta de GNL en funcionamiento del país. Según el análisis, el activo ha tenido un desempeño por debajo de lo esperado, con costos elevados y problemas operativos recurrentes, lo que limita su capacidad para consolidarse como un nodo estratégico de exportación.
A esto se suma la incertidumbre sobre un segundo proyecto en la misma zona, que ha perdido prioridad dentro del portafolio de la empresa. La falta de liquidez y obstáculos regulatorios han frenado su desarrollo, poniendo en duda su ejecución en el corto plazo.
El IEEFA también cuestiona la estrategia financiera de la compañía: pese a no haber generado flujo de efectivo positivo de forma sostenida, distribuyó más de u$s 1,000 millones en dividendos entre 2020 y 2025, en gran medida financiados con deuda.
Ahora que México busca soluciones a sus necesidades energéticas, el caso de NFE introduce revela que la malas prácticas corporativas sumadas a eventos del mercado y la situación geopolítica global y regional pueden afectar a millones de consumidores.

















