Dulce María llega corriendo al local. Pasa a la trastienda, se pone su uniforme negro, se pinta de rojo sus labios y aparece sonriente entre los anaqueles mientras le sonríe sin descanso a una cliente busca unos zapatos de fiesta a precio de rebaja. En Samara Santa Fe, hay una tienda de 220 metros cuadrados que vende zapatos, accesorios y bolsos de Zara, Bershka, Pull&Bear, Stradivarius y Oysho a precios de outlet.
Nada extraordinario, salvo por un detalle: Dulce Maria y los demás seis empleados tienen alguna discapacidad. La tienda se llama For&From, la opera la red de organizaciones civiles CONFE y cumplió un año en México siendo el único local de este tipo en todo el continente americano. Se trata de un modelo nacido en las entrañas del gigante español Inditex, donde el grupo pone la inversión inicial, los productos y la capacitación, mientras que la organización social gestiona la tienda, y todas las ganancias se destinan a proyectos sociales vinculados con la discapacidad.
A partir de ahí, el negocio se autofinancia con la venta de colecciones pasadas a precios hasta 40% por debajo de su valor, que Inditex repone gratis cada semana. No es filantropía disfrazada de descuentos. Es un modelo que, según un análisis encargado por la propia empresa, retorna a la sociedad 6.23 pesos por cada peso invertido en su arranque.
For&From nació en 2002 con una tienda de Massimo Dutti en Palafolls, Barcelona y hasta la fecha ha dado empleo a más de 850 personas con discapacidad (pcd) en España, Italia, Portugal y México, con una operación que ha generado 8.5 millones de euros para organizaciones sociales.
“La idea es tener más tiendas en las ciudades grandes del país como Monterrey y Guadalajara. Estamos en el proceso de consolidación de esta primera operación para que sean todas igualmente autosustentables”, me explica Lizbeth Luis, directora de Comunicación y Relaciones Institucionales de Inditex en el país.
Son números modestos para un gigante textil con 5,563 tiendas en el mundo. Pero son números que existen. Y no solo por la tienda en particular sino porque debería ser un modelo que muchas otras empresas de retail copien de manera compulsiva.
En México, tener una discapacidad es casi sinónimo de ser desempleado. “A medida que fui perdiendo la visión, también perdí las posibilidades de trabajo. Yo era empleado de una imprenta pero mi retinosis parecía más fuerte que mi experiencia”, cuenta Adrián, otro de los vendedores de For&From, que con una cuenta hilos revisa uno a uno todos las etiquetas del local, sin error.
Según Inegi, solo 40% de las personas que viven con alguna condición de vida tiene empleo con un asegún: quienes trabajan ganan en promedio MXN $10,316 menos al trimestre que las personas sin discapacidad (20,782 pesos contra 31,098 pesos).
No es falta de capacidad y mucho menos de talento. Es falta de oportunidades, fundamentalmente en el mundo de los empleos formales. La Encuesta Nacional sobre Discriminación reveló que 44.9% de las pcd han vivido discriminación al buscar trabajo.
“Yo antes de entrar hace un año a Inditex vendía mazapanes en el Metro”, se sincera Israel, hoy el segundo encargado de la tienda y parte del equipo de personas con discapacidad del Club América.
Pero el costo de la exclusión no lo pagan solamente quienes no consiguen chamba. La OIT estima que la exclusión laboral de esta minoría reduce entre 3% y 7% el PIB nacional cada año.
En este punto caemos en esa misma disyuntiva que se plantea con la baja presencia de mujeres en el mercado laboral, cuando cada vez hay más estudios que revelan el valor que la diversidad aporta al balance de cualquier empresa.
¿Por qué entonces tan pocas son inclusivas? La respuesta honesta tiene varias capas.
La primera es desconocimiento: muchas compañías no saben cómo empezar, qué adaptaciones requieren sus espacios, qué perfiles de discapacidad son compatibles con qué puestos y qué beneficios fiscales podrían conseguir.
La segunda es un cálculo equivocado de costos: se asume que contratar a una persona con discapacidad implica inversión extra sin retorno claro.
Y la tercera es el prejuicio: la discapacidad todavía se asocia culturalmente con caridad y no con productividad.Todos supuestos llenos de tabúes y poco dato, porque según el Índice de Inclusión Laboral de Personas con Discapacidad, elaborado por Éntrale y el Consejo Mexicano de Negocios, “las empresas mexicanas que contratan pcd aumentan su rentabilidad 30% mientras que la rotación de esos empleados fue de apenas 1.27%”.
¿Cómo replicar este modelo creado por Amancio Ortega? La iniciativa tiene tres componentes que cualquier empresa pequeña, mediana o grande puede adaptar:
- Asociarse con una organización especializada. CONFE lleva 46 años y representa a más de 100 organizaciones en México. Hay otras: Éntrale (del CMN), que ha facilitado la contratación de más de 50,000 personas con discapacidad en alianza con más de 800 empresas. La empresa no necesita ser experta en discapacidad. Necesita encontrar a quien sí lo es.
- Diseñar para el empleado, no para el cliente. For&From en Madrid rediseñó completamente el piso de venta para garantizar accesibilidad a personas con distintos grados de discapacidad. El resultado fue un espacio más funcional para todos. La accesibilidad universal no es un gasto extra, es diseño inteligente que aumenta el flujo de clientes (sin importar su condición).
- Hacer que el modelo sea autosostenible desde el inicio. For&From no depende de donaciones recurrentes sino que se financia con ventas reales. Cualquier empresa puede identificar un área, producto o servicio donde integrar este esquema sin subsidiarlo indefinidamente. En México, según los Censos Económicos 2024, el sector comercio concentra ya el 51.3% de las contrataciones de personas con discapacidad en México, con lo cual es sin dudas, el sector más abierto a probar y a mantener estas contrataciones.
La pregunta correcta no es si una empresa puede permitirse incluir personas con discapacidad, sino sí pueden permitirse no hacerlo. Y la respuesta está disponible en 220 metros cuadrados en Santa Fe, y lleva un año demostrando como sí.