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Unos modicos 27.778 millones de euros fue la facturación de Zara y Zara Home durante 2024, mientras que el grupo Inditex elevó sus ventas hasta 38.632 millones de euros, con España representando el 15,1% del negocio global. Para sostener ese crecimiento y avanzar en sus objetivos de sostenibilidad, el gigante español necesita que toda su cadena de suministro cumpla los estándares internacionales de trazabilidad y producción responsable.

En ese escenario entra en juego Grupo Ritex, una de las principales compañías textiles de la Argentina, que acaba de completar una reconversión estratégica para convertirse en la primera empresa del país con estructura vertical completa (hilandería, tejeduría y tintorería) certificada bajo normas internacionales de trazabilidad orgánica y reciclada. La operación se desarrolla desde una planta integrada de 80.000 metros cuadrados ubicada en la provincia de La Rioja.

El contexto también explica el movimiento del sector. El mercado del textil sostenible crecerá a una tasa compuesta del 15,7% anual hasta 2035, los consumidores están dispuestos a pagar un 9,7% más por productos elaborados de forma ética y el 65% de la Generación Z prioriza marcas sostenibles. Aunque Inditex no publica la facturación de Zara por países ni las ventas específicas de Argentina, la exigencia de proveedores certificados se ha convertido en un factor estratégico para toda su red de abastecimiento.

Una gigante textil de latinoamérica se reconvierte para proveer a Zara con una planta de 80.000 m²
Una gigante textil de latinoamérica se reconvierte para proveer a Zara con una planta de 80.000 m² Shutterstock

La expansión de Zara refuerza la necesidad de contar con proveedores certificados como Grupo Ritex

La relación comercial entre Grupo Ritex y Zara supera las dos décadas. La empresa argentina abastece, a través de confeccionistas locales, a la totalidad de los proveedores que trabajan para la firma del grupo Inditex, un vínculo que impulsó la transformación integral de su estructura productiva.

La reconversión respondió a una necesidad concreta del mercado. Para que Zara pueda incorporar sus certificaciones de sostenibilidad en las prendas finales, “se volvió un requisito mandatorio que toda su cadena de suministro estuviera auditada”. Esa condición llevó a Grupo Ritex a adaptar todos sus procesos y obtener certificaciones internacionales que garantizan la trazabilidad de los materiales.

Más allá de consolidar su negocio con Zara, la empresa también busca posicionarse como proveedor para otras marcas internacionales. La estrategia pasa por aprovechar una ventaja competitiva: según la información facilitada, Argentina es actualmente el único país del Mercosur capaz de cumplir el lineamiento OCS en toda la cadena productiva integrada.

Una planta integrada de 80.000 m² que apuesta por la trazabilidad textil

La producción se concentra en un complejo industrial de aproximadamente 80.000 metros cuadrados que integra hilandería, tejeduría, tintorería y áreas de almacenamiento. Ese modelo permite controlar cada etapa del proceso, desde la fibra hasta el tejido terminado.

A partir de este año, la planta comenzó a producir hilados y tejidos con algodón orgánico bajo la línea Bioritex. La transformación no implicó incorporar nueva maquinaria, sino rediseñar los procedimientos internos para asegurar la separación de los materiales certificados respecto a los convencionales durante todo el proceso.

Agustina Fuentes Mariani, responsable de Producto de Grupo Ritex, explica que “La norma no requiere de una determinada maquinaria o una nueva línea productiva, sino que la integridad del material se preserve en todo su proceso, señalizando, separando y segregando la mercadería orgánica de las convencionales”.

Las certificaciones que impulsan el crecimiento del negocio textil sostenible

Grupo Ritex obtuvo las certificaciones internacionales OCS 100 (Organic Content Standard), OCS Blended y Recycle Claim Standard (RCS), desarrolladas por Textile Exchange y auditadas de forma independiente para garantizar que no exista contaminación cruzada entre materiales convencionales y orgánicos.

Aunque los volúmenes destinados a Inditex permanecen bajo confidencialidad, la compañía asegura que la producción certificada continúa creciendo. Los hilados y tejidos sostenibles ya no están destinados únicamente a Zara, sino que también forman parte de la oferta para otros clientes y confeccionistas de marcas grandes y medianas de la región.

La empresa considera que la demanda internacional seguirá impulsando este tipo de inversiones. Como resume Fuentes Mariani, “Hay un cambio de paradigma mundial en la elección de proveedores, y la producción ética está en el centro de la discusión. Aunque en el mercado interno la demanda masiva de este tipo de productos aún es incipiente, el rumbo internacional está marcado por las grandes empresas globales. Las fábricas locales debemos estar preparadas para esta transformación”.

El negocio del textil sostenible sigue ganando peso

Una gigante textil de latinoamérica se reconvierte para proveer a Zara con una planta de 80.000 m². Fuente: Shutterstock
Una gigante textil de latinoamérica se reconvierte para proveer a Zara con una planta de 80.000 m². Fuente: ShutterstockShutterstock

La apuesta de Grupo Ritex llega en un momento de fuerte crecimiento para la moda sostenible. Las previsiones apuntan a que este segmento mantendrá una expansión anual del 15,7% hasta 2035, mientras que el consumidor continúa premiando los productos fabricados bajo criterios ambientales y sociales.

El informe también destaca que los compradores aceptan pagar un 9,7% más por prendas producidas de forma ética y que el 65% de la Generación Z prioriza las marcas sostenibles. Este cambio de comportamiento explica por qué grandes grupos internacionales como Inditex elevan las exigencias sobre toda su cadena de suministro.

Con una planta de 80.000 metros cuadrados, certificaciones internacionales y una relación comercial consolidada con los confeccionistas que trabajan para Zara, Grupo Ritex busca consolidarse como un proveedor estratégico para un mercado en el que la trazabilidad ya no es un valor añadido, sino un requisito para competir.