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Irapuato: 5 millones de playeras para el Tri

Mientras la atención global se concentra en los estadios que albergarán la Copa Mundial de la FIFA 2026, una parte relevante de la cadena de valor del torneo opera lejos de las canchas. En Irapuato, Guanajuato, la planta de Grupo Martex produjo 5 millones de camisetas de la Selección Mexicana para Adidas, consolidándose como uno de los principales centros de manufactura deportiva de América Latina.

La empresa mexicana destinó 18 meses a la confección de las tres versiones del uniforme dirigidas al mercado de aficionados. El proyecto llevó la capacidad de producción a niveles récord, con hasta 120,000 prendas diarias.

“Un estadio de futbol alberga 80 mil personas; estamos hablando de camisetas para un estadio y medio cada día”, dice Santiago Martí, director general de Grupo Martex.

La planta, que ocupa ocho hectáreas y emplea a alrededor de 5,000 trabajadores, también fabrica productos para marcas internacionales como Puma, Umbro y Reebok. Su operación refleja una tendencia creciente de regionalización de cadenas de suministro, en la que parte de la producción especializada se acerca a los mercados de consumo.

Las camisetas del Tri fueron elaboradas con poliéster reciclado proveniente de botellas PET e integran tecnologías de absorción de humedad y tratamientos antimicrobianos. El desarrollo y validación de materiales se realizó bajo estándares establecidos por Adidas para sus líneas globales.

La relevancia comercial de estos productos también ha elevado las medidas de seguridad dentro de la planta, en un contexto donde las autoridades federales han intensificado acciones contra la piratería de mercancías vinculadas a eventos deportivos de alto impacto. Para la industria textil mexicana, el Mundial representa además una vitrina para demostrar capacidades de manufactura avanzada con sello nacional.

Pagos digitales

Clip, el unicornio de los pagos en México, diversifica su ecosistema con el lanzamiento de una billetera digital integrada. Esta jugada estratégica refleja la evolución del ecosistema fintech en el país, donde la competencia ya no se limita a la aceptación de pagos, sino que se traslada a la gestión total de los recursos financieros de comercios y usuarios.

La empresa, conocida por sus terminales punto de venta para Pymes, busca fortalecer la relación con sus usuarios mediante una herramienta que permite almacenar saldo, realizar transferencias y operar dentro de su plataforma. El movimiento forma parte de una tendencia más amplia en el mercado mexicano, donde los actores fintech intentan evolucionar de proveedores de infraestructura de cobro hacia plataformas financieras más completas.

El anuncio ocurre cuando los pagos digitales mantienen una trayectoria de crecimiento impulsada por la digitalización del comercio, la expansión de SPEI y la adopción de soluciones móviles entre pequeñas empresas. Aunque el efectivo sigue dominando buena parte de las transacciones en México, las fintech han encontrado una oportunidad en segmentos históricamente desatendidos por la banca tradicional.

La competencia en este segmento se ha intensificado. Empresas como Mercado Pago, Nu, Spin by Oxxo y diversos participantes del ecosistema fintech buscan convertirse en el principal punto de entrada para las operaciones financieras cotidianas de millones de usuarios. Así, la billetera digital de Clip representa un paso más en la convergencia entre pagos, cuentas digitales y servicios financieros.

Para la compañía fundada por Adolfo Babatz, el reto va más allá de sumar usuarios. La prioridad será incrementar el uso recurrente de la plataforma y consolidar un ecosistema capaz de generar ingresos por distintos servicios financieros. La estrategia coincide con una etapa en la que la firma ha puesto el foco en la rentabilidad y en ampliar su presencia entre las pequeñas y medianas empresas mexicanas.

Manufactura en Puebla

En uno de los hubs automotrices de México, la estadounidense OMI encendió los motores de una nueva planta. Especializada en soluciones de ingeniería y sistemas electromecánicos, la compañía inicia la producción de motores eléctricos con la mira puesta en el mercado norteamericano. Esta inversión en Puebla no solo robustece la presencia de la firma en la región, sino que inyecta nuevo dinamismo al cluster manufacturero poblano, reafirmando el papel de la entidad como un imán estratégico para la industria de última generación.

La nueva planta permitirá a la compañía ampliar su capacidad de producción de motores de corriente directa (DC), arrancadores y otros sistemas diseñados para sectores como movilidad, agricultura, defensa e industria ligera. La firma destacó que la ubicación en Puebla responde a las ventajas logísticas de la región, su cercanía con importantes corredores industriales y el creciente ecosistema manufacturero del centro del país.

OMI opera una plataforma global con instalaciones en Estados Unidos, México y Asia. La empresa señala que el nuevo complejo permitirá reducir tiempos de entrega, mejorar la integración con clientes OEM (fabricantes de equipo original) y aprovechar la tendencia de relocalización de cadenas productivas hacia México.

La expansión ocurre en un contexto favorable para Puebla, uno de los principales polos industriales y automotrices del país. La entidad ha consolidado una infraestructura de proveedores, talento especializado y conectividad logística que la convierten en un destino atractivo para inversiones manufactureras orientadas al mercado estadounidense.

OMI afirmó que la instalación está diseñada para respaldar el crecimiento de sus programas de electrificación y manufactura avanzada, áreas en las que la compañía busca incrementar su participación ante la creciente demanda de soluciones energéticas y de movilidad más eficientes.