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México se mantiene en un círculo vicioso, donde la informalidad laboral crece más rápido que los empleos formales, lo que impide un incremento en los recursos públicos para invertir en los sectores que permiten combatir la informalidad, advierte el Baker Institute for Public Policy.

De acuerdo con el estudio “Atascada en marcha lenta: La economía mexicana en apuros”, el ritmo de desarrollo de la formalidad y la informalidad en México es distinta, y esta diferencia va en aumento.

Aumenta la informalidad en México. Fuente: archivo.

Por una parte, el país ha fortalecido su base industrial y es un país centrado en la exportación de bienes manufacturados, pero todavía no se completa esa transición y la informalidad es la muestra del largo camino que tiene por recorrer el país en ese apartado.

Los datos históricos del Inegi muestran que más de la mitad de los empleados en el país se mantienen en la economía informal, que generalmente integra empleos no regulados, protegidos ni gravados por el gobierno.

Como resultado, la informalidad limita significativamente la capacidad de México para generar ingresos adicionales que permitan ampliar programas sostenibles de bienestar social e invertir en infraestructura, educación, ciencia, tecnología y salud, mismos que son un arma contra la informalidad.

“La falta de inversión en educación, ciencia, tecnología e infraestructura probablemente seguirá frenando el crecimiento del sector formal y, recientemente, también ha contribuido a una marcada disminución del empleo formal. Sin abordar las barreras estructurales subyacentes a este ciclo, será difícil resolverlo”, señala el estudio.

Endurecimiento fiscal, salario mínimo y crimen organizado frenan la formalidad

El estudio detalla que el aumento del empleo informal tiene tres factores principales: el endurecimiento de la política fiscal, el incremento acelerado del Salario Mínimo, así como la inseguridad.

En los tres casos, las empresas que perciben la mayor afectación son las pequeñas y medianas, lo que hace que se trasladen a la economía informal.

Los costos empresariales asociados a las reformas constitucionales han aumentado, a lo que se suman las fuertes alzas al Salario Mínimo los últimos siete años, que hasta el momento no se han correlacionado con las ganancias de productividad.

El estudio detalla que es hipotéticamente posible que los retos que enfrenta el país con el crimen organizado pudieran contribuir a que muchos negocios cambiaran su operación hacia la clandestinidad para reducir su exposición a la extorsión.

Este problema se vuelve más evidente en el caso de las pequeñas y medianas empresas.