Durante el Mexico Finance and Fintech Summit 2026, directivos del sector financiero coincidieron en que la evolución del Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI) hacia su versión 2.0 exigió no solo una actualización tecnológica, sino un rediseño basado en incentivos, adopción institucional y reglas claras de interoperabilidad.
Alejandro Servín, Head of Embedded Finance de BBVA México, destacó que el SPEI se había consolidado como una de las infraestructuras de pagos en tiempo real más avanzadas a nivel global, aunque consideró que su evolución era necesaria para ampliar su impacto.
“El SPEI es sin duda una de las mejores carreteras para pagos en tiempo real del mundo… es importante evolucionar esta carretera porque se lanzó y un poco se dejó ahí, y es importante democratizar el acceso a esta carretera”, señaló.
El directivo añadió que el sistema debía funcionar como base común para la innovación financiera, aunque subrayó que esto requería cambios estructurales dentro de las instituciones.
“Me gustaría ver en el corto plazo una innovación importante impulsada por la regulación para que esto suceda”, dijo.
El SPEI, operado por el Banco de México desde 2004, pasó de procesar 138 operaciones en su primer día a millones de transferencias diarias, con disponibilidad 24/7, bajos costos y alta seguridad. Actualmente participaron 94 instituciones financieras.
Sin embargo, los especialistas advirtieron que su modernización enfrentó retos propios de sistemas tecnológicos heredados.
Desde 2021, el Banco de México trabajó en SPEI 2.0, una nueva plataforma que no representó una simple actualización, sino un rediseño integral del sistema.
Incentivos y adopción institucional
Uno de los principales retos señalados fue la falta de incentivos suficientes para detonar inversión en innovación dentro de las instituciones financieras.
Servín advirtió que experiencias internacionales, como la implementación del Open Banking en Reino Unido, mostraron que sin incentivos claros la innovación tendió a frenarse.
“Si no hay incentivos, entonces no hay deseo de innovar y si no hay deseo de innovar, no hay productos que resuelvan profundas necesidades de la gente”, explicó.
Añadió que sin productos con valor agregado, la adopción del sistema se limitó.
“De nada sirve tener APIs muy bien implementadas si no tienen tráfico”, apuntó.
En la misma línea, Luis Ortiz, COO de Klar, señaló que los incentivos debían permitir la generación de negocio sin restringir la innovación.
“La clave está en que no se limite la capacidad de innovar, de ofrecer productos”, afirmó.
Ortiz sostuvo que el acceso a datos de los clientes debía traducirse en mejores productos financieros y en mayor eficiencia para el mercado.
Regulación y gobernanza del sistema
En materia regulatoria, los especialistas coincidieron en que el rol del regulador resultó clave para definir reglas de interoperabilidad y dar certidumbre operativa al ecosistema de pagos.
“Todavía en México tenemos una deuda por pagar desde el punto de vista de la regulación… definir los operadores de los rieles de pago nos da certidumbre”, señaló Eder Almeraz, Chief Product Officer de Prosa.
El directivo agregó que el objetivo debía ser establecer un piso regulatorio claro que garantizara seguridad y confianza en las operaciones financieras.
“Las operaciones sobre estos rieles van a ser seguras y van a proteger a los usuarios finales”, afirmó.
Finalmente, los participantes coincidieron en que la tecnología ya permitió resolver los retos de interoperabilidad, por lo que el principal desafío se concentró en la coordinación regulatoria y en la creación de incentivos que impulsaran la innovación dentro del sistema financiero.