

La industria de pagos avanzó hacia un esquema de transacciones sin contraseñas, ni tarjetas visibles, impulsado por la adopción de tokenización y autenticación biométrica, tecnologías que redefinieron la seguridad financiera rumbo a 2026, dijo en entrevista a El Cronista, Alejandro del Río, director regional para Latinoamérica de Paymentology.
El directivo explicó que el consumidor demandó cada vez más experiencias de pago seguras y fluidas, lo que aceleró la eliminación del ingreso manual de datos en el comercio electrónico y fortaleció el uso de tokens y autenticación biométrica apoyada en inteligencia artificial.
“La combinación de biometría, tokenización y autenticación basada en IA permitió validar transacciones en milisegundos sin comprometer la privacidad del usuario”, afirmó Del Río.
Pagos instantáneos y experiencia sin fricción
Durante la entrevista, el vocero de Paymentology señaló que los pagos instantáneos, la liquidación en tiempo real y la toma de decisiones permanente dejaron de ser características premium para convertirse en expectativas básicas dentro del ecosistema financiero.
Esta evolución, explicó, impulsó la adopción de pagos sin contacto y sin tarjetas visibles, al tiempo que obligó a bancos y fintech a reforzar sus capacidades tecnológicas para operar en tiempo real y ofrecer experiencias más ágiles al usuario final.
En paralelo, los pagos embebidos escalaron su integración en plataformas, marketplaces, empresas de telecomunicaciones y otros ecosistemas digitales, diluyendo las fronteras entre los servicios financieros y las experiencias cotidianas.
Infraestructura, regulación e interoperabilidad global
Del Río destacó que, ante el aumento de la complejidad del sistema de pagos, la infraestructura tecnológica cobró mayor relevancia, lo que llevó a más instituciones a migrar de sistemas heredados fragmentados hacia plataformas unificadas, nativas de la nube y escalables a nivel global.
En materia regulatoria, advirtió que la expansión de los flujos digitales y el crecimiento de activos digitales y pagos transfronterizos llevaron a los gobiernos a evaluar marcos fiscales y de cumplimiento más estrictos, sin que ello implicara frenar la innovación.
“El desafío no estuvo en limitar la innovación, sino en garantizar que los nuevos modelos operaran con transparencia y altos estándares de seguridad”, señaló.
El directivo subrayó que la industria avanzó hacia estándares globales de interoperabilidad mediante arquitecturas unificadas y APIs globales, que permitieron una sola integración para múltiples mercados y esquemas de pago, al tiempo que impulsaron la tokenización de datos sensibles y el uso de credenciales de red para reducir el fraude y fortalecer la seguridad en todo el ciclo del pago.















