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A menos de una semana del 15 y 16 de septiembre, las cadenas de retail y supermercados en México enfrentan un reto que va más allá de la operación logística: garantizar el abasto en uno de los periodos de mayor consumo del año.

Las ventas de los asociados de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD) alcanzaron más de MXN $124,000 millones durante septiembre, mientras que el acumulado de los primeros nueve meses del año llegó a 1.18 billones de pesos.

En este escenario, cualquier interrupción en el traslado de mercancías puede convertirse directamente en ventas perdidas.

El riesgo cobra mayor relevancia debido a la dependencia del transporte terrestre. De acuerdo con la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR), alrededor de 83% de la carga nacional se moviliza por carretera, por lo que las restricciones de circulación que se aplican durante periodos festivos pueden reducir hasta 30% la ventana disponible para el traslado de mercancías.

Para 99minutos, el problema no se origina cuando falta un producto en el anaquel, sino desde que las cadenas no logran colocar inventario suficiente antes de que comiencen las restricciones.

“Para el retail, el reto no comienza cuando un anaquel se queda vacío, sino semanas antes en la cadena de suministro”, comentó Daniel Finkelstein, gerente Sr. de Programas de Negocio en 99minutos.

El ejecutivo explicó que perder una ventana de entrega de 12 horas en los días previos al 15 de septiembre puede comprometer el suministro justo cuando aumenta el flujo de consumidores en tiendas, particularmente en categorías como alimentos, bebidas y abarrotes.

El costo de quedarse sin inventario

El riesgo no está únicamente en que una entrega llegue tarde. Durante temporadas de alta demanda, los quiebres de stock pueden representar entre 4% y 7% de ventas perdidas, de acuerdo con estimaciones citadas por 99minutos.

Esto significa que una interrupción logística puede tener un efecto comercial considerable para supermercados, tiendas de conveniencia y otros establecimientos que dependen de la disponibilidad inmediata de productos para responder al incremento de la demanda.

Ante este escenario, las empresas buscan reducir su dependencia de los traslados de última hora mediante una mayor anticipación de inventarios y el uso de almacenes y centros de distribución cercanos a las ciudades.

“La logística en temporadas de alto volumen debe diseñarse previendo escenarios de contingencia y no únicamente recorridos ideales”, señaló Finkelstein.

De acuerdo con 99minutos, la incorporación de hubs urbanos y redes de distribución más flexibles permite colocar mercancía cerca de los puntos de venta antes de que entren en vigor las restricciones, reduciendo la exposición de las cadenas a posibles cierres o bloqueos carreteros.

Así, la preparación para las Fiestas Patrias se convierte en una decisión que trasciende al área logística. Para el retail, tener el inventario en el lugar correcto antes de que comiencen las restricciones puede marcar la diferencia entre aprovechar el aumento del consumo o dejar ventas sobre la mesa.