Mientras el precio internacional del oro alcanza máximos históricos, en México la producción del material precioso tuvo una dura caída en el onceavo mes del año pasado.
Durante noviembre del año pasado, la producción de oro cayó 10.2% anual, al ubicarse en 9,110.5 kilogramos, de acuerdo con datos del Inegi.
El 2 enero del año pasado, el precio de la onza de oro cerró en u$s 2,669 y hoy cotiza en un máximo histórico, alrededor de u$s 4,760 por onza, debido a las tensiones internacionales que ha generado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en diferentes frentes globales.
Las tres entidades mexicanas con las bajas de producción más sensibles en noviembre fueron el Estado de México (-40%), seguida de Guerrero (-33%) y Zacatecas (-14.7%).
Si bien el Estado de México no tiene una participación representativa para la actividad minera del oro en el país, Guerrero es la tercera entidad con mayor participación, mientras que Zacatecas es la líder indiscutible del sector.
En la entidad costeña, la caída fue provocada por los conflictos de la empresa Equinox Gold con los ejidatarios de Carrizalillo, donde se ubica la mina Los Filos, misma que fue cerrada de manera definitiva apenas en diciembre del año pasado.
El cierre del tajo inició el 1 de abril y, pese al conflicto, Guerrero se ha logrado mantener como el tercer lugar de producción de oro en el país.
Por su parte, en Zacatecas, de un año a otro se dejaron de producir 580 kilos de oro, lo que significó una baja de 14.7% en noviembre.
A nivel municipal, la caída más significativa se registró en Mazapil, donde opera la empresa Newmont (-31.8%), mientras que en Fresnillo, donde opera la empresa Fresnillo PLC, la baja fue de -1.2%.
De acuerdo con la Asociación de Ingenieros de Minas Metalurgistas y Geólogos de México (AIMMGM), los principales problemas que enfrenta el sector es el atorón regulatorio, que se inició el sexenio pasado, después de que el expresidente de México, Andrés Manuel López Obrador, hiciera una reforma a la Ley Minera.
Esta nueva regulación se quedó sin leyes secundarias, lo que mantiene en la incertidumbre a las empresas y detienen la inversión.
El organismo añade que la inseguridad, a través de fenómenos como la extorsión o la delincuencia organizada, abonan a la reducción en la actividad general de la minería.
En este sentido, el Inegi registró una disminución de 4.2% general en la producción minero-metalúrgica.
El sector minero-metalúrgico es uno de los que más ha tardado en recuperar los volúmenes de producción que tenía antes de la pandemia de Covid-19, debido a que implementación de la reforma a la Ley Minera se quedó incompleta.
Sin embargo, los representantes empresariales confían en que a partir de mediados de este año exista una recuperación de la industria a partir de la reactivación de los permisos para exploración y extracción.