

Nissan explora las opciones para bajar los costos de producción de los tres modelos que todavía fabrica en México, para poder darle la vuelta a la política arancelaria de Donald Trump, que ha puesto en jaque a más de una armadora que tiene plantas en México.
Desde su regreso a la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos retomó su arremetida arancelaria contra el resto del mundo, y la relación con México no es la excepción.
Materiales como el acero y el aluminio tienen un arancel de 50%, mientras que los autos nuevos que entran a ese país tienen que pagar una tarifa de 25% si no cumplen con el contenido regional.

México, Estados Unidos y Canadá, están en medio de un proceso de revisión del acuerdo comercial tripartito y uno de los temas más complejos desde el inicio del segundo mandato de Trump es el sector automotriz, en donde se han perdido miles de plazas laborales.
En ese contexto, Nissan cerró en el primer trimestre de este año la planta de Civac, en Jiutepec, Morelos, la segunda más antigua del país, que inició operaciones en 1966.
Sin embargo, fue un cierre planeado como parte del plan de rescate que implementó el mexicano Iván Espinosa, quien apenas el año pasado fue nombrado CEO global de Nissan. Espinosa tiene una misión bastante compleja: rescatar a la armadora nipona de su segunda crisis financiera en este siglo.
En declaraciones a Bloomberg TV, el directivo mencionó que la empresa busca reducir sus costos de producción en México, para reducir el impacto que tienen los aranceles de Trump en las exportaciones de autos desde México a Estados Unidos.
En sus plantas de Aguascalientes, la empresa mantiene la producción de los modelos Sentra, Versa y Kicks, que según Iván Espinosa, se encarecen entre u$s 2,500 y 3,000 debido a la política arancelaria de la Casa Blanca.
Los aranceles están “dificultando la venta de parte de la gama de vehículos que importamos de México”, dijo Espinosa a la agencia de noticias.
“Considerando la presión que enfrenta el mercado estadounidense en términos de asequibilidad, vemos que potencialmente algunos compradores podrían optar por este tipo de vehículo, por lo que estamos trabajando intensamente para hacerlos más competitivos”.
Nissan mostró su inconformidad por la política arancelaria de Trump a la fabricación de autos en México, y buscó un “alivio”, al señalar que los precios de los autos nuevos en Estados Unidos están cerca de los máximos históricos.
El año pasado, Nissan armó en México más de la tercera parte de los autos que vendió en Estados Unidos.
Además del Sentra y el Kicks, la producción de exportación de Nissan incluía tres modelos ahora descontinuados: el Versa y las camionetas QX50 y QX55 de Infiniti. El Versa fue el último vehículo modelo 2025 vendido en Estados Unidos por menos de u$s 20,000.
“Continuaremos con la estrategia que hemos establecido en Estados Unidos: fabricar automóviles allí”, afirmó. Nissan finalizó el año pasado produciendo localmente alrededor del 60% de los vehículos que vende en Estados Unidos, un aumento considerable respecto al 45% previsto a principios de 2025.
“En el contexto actual, tiene sentido seguir invirtiendo en Estados Unidos”, dijo el CEO a Bloomberg TV.















