

El sector automotriz mexicano vive una reconfiguración de fuerzas. Mientras la presión arancelaria de Donald Trump empieza a surtir efecto en las firmas que exportan a Estados Unidos, las armadoras enfocadas en nichos específicos y con capital asiático, como ELAM-FAW Trucks, ven en la crisis una oportunidad para afianzarse en el mercado local y explotar la red de tratados comerciales de México fuera de Norteamérica.
De hecho, Trump presumió en su red Truth Social que su estrategia arancelaria ya empezó a rendir frutos para la industria automotriz de ese país.
“Toyota se muda de México a Estados Unidos (¡Texas!). Un acontecimiento importantísimo. ¡Aranceles en acción!”, señaló el mandatario estadounidense después del anuncio de la marca nipona del lunes, que informó que invertirá u$s 3,600 millones en su planta de San Antonio, Texas, para trasladar la producción de la pickup Tacoma en los próximos cuatro años, y que actualmente se manufactura en Tijuana, Baja California.
Trump busca revivir la industria automotriz estadounidense a través de la presión arancelaria, que ha impactado la exportación de autos mexicanos, y ha causado ya una reducción de 11% en el envío de vehículos ligeros fabricados en México hacia la Unión Americana.
Sin embargo, no todas las empresas que tienen armadoras en el país proceden igual. La compañía china ELAM-FAW Trucks, que tiene una planta de camiones en Sahagún, Hidalgo, aseguró que no piensa moverse del país.
Ernesto del Blanco, director general de ELAM-FAW Trucks, consideró que la incertidumbre comercial está llevando a muchas empresas a replantear sus cadenas de suministro y sus estrategias de inversión.
“En ELAM-FAW Trucks decidimos apostar por México desde el principio, estableciendo una planta de ensamble nacional que hoy nos permite ofrecer mayor estabilidad, cercanía con nuestros clientes y capacidad de respuesta. Más que reaccionar a las coyunturas, buscamos construir una empresa con visión de largo plazo”, comentó.
Para el CEO de la empresa de origen chino, para México, la relación con Estados Unidos mantendrá su importancia estratégica, pero el país cuenta con una ventaja que pocas economías poseen, y se trata de una de las redes de tratados comerciales más amplias del mundo.
El entramado de acuerdos comerciales del país se compone de 14 tratados de libre comercio que abren la puerta a más de 50 países de América, Europa y la región Asia-Pacífico, por lo que el país cuenta con una oportunidad única para consolidarse como una plataforma industrial “verdaderamente global”, dijo.
Para aprovechar esa posición, consideró Ernesto del Blanco, el país debe fomentar una mayor autonomía industrial, a través de la diversificación de relaciones comerciales, el fortalecimiento de las cadenas de suministro, ampliar las oportunidades de inversión y el desarrollo de capacidades productivas propias.
“Esa visión reduce riesgos, genera mayor estabilidad para la industria y fortalece la posición de México como un socio confiable para las empresas que buscan producir, invertir y desarrollar operaciones de largo plazo”, comentó.















