México ya comenzó a exportar gas natural licuado hacia Asia desde su costa del Pacífico. El primer cargamento producido en la terminal Energía Costa Azul (ECA LNG), en Baja California, zarpó esta semana con destino al mercado asiático, un hito que fortalece el papel del país como plataforma estratégica para el comercio energético de Norteamérica.
El embarque fue realizado por TotalEnergies, uno de los mayores comercializadores de gas natural licuado del mundo, como parte de un contrato de suministro por 1.7 millones de toneladas anuales durante 20 años firmado con Sempra Infrastructure, desarrolladora de la terminal ubicada en Ensenada.
El envío marca el inicio de un nuevo corredor energético entre América del Norte y Asia. La ubicación de la planta en la costa del Pacífico permite reducir tiempos de navegación y costos logísticos frente a las exportaciones que parten desde la costa estadounidense del Golfo de México, muchas de las cuales deben cruzar el Canal de Panamá para llegar a sus destinos.
En este caso, el gas no es de origen mexicano. Proviene de la cuenca del Pérmico (Permian), en Texas y Nuevo México, desde donde es transportado por ductos hasta Baja California para ser licuado y embarcado hacia mercados como Japón, Corea del Sur y otros países asiáticos con una creciente demanda de energía.
“Este primer cargamento representa un paso importante en nuestra estrategia integrada de GNL”, señaló TotalEnergies al anunciar la operación, destacando que el proyecto reforzará su capacidad para abastecer clientes en la región Asia-Pacífico.
Para México, el movimiento confirma el valor estratégico que ha adquirido su infraestructura energética. La primera fase de ECA LNG tendrá capacidad para producir alrededor de 3.25 millones de toneladas de gas natural licuado al año y forma parte de una apuesta para convertir a la costa del Pacífico en una nueva puerta de salida para las exportaciones energéticas de Norteamérica.
Hace apenas unas semanas, la terminal produjo su primer gas licuado durante la etapa de pruebas. El embarque anunciado ahora representa el primer envío comercial y acerca al proyecto a su operación plena.
El envío también deja ver hacia dónde se mueve el negocio energético regional. Mientras Estados Unidos aporta la molécula y Asia concentra buena parte de la demanda, México busca capturar una parte del valor mediante infraestructura, transporte y servicios logísticos, una estrategia que podría atraer nuevas inversiones, pero que también dependerá de la certidumbre regulatoria para futuros proyectos.