

Sacar la cartera y buscar el plástico está pasando de moda. Un nuevo informe revela que más del 50% de los usuarios de smartphones en México ya adoptó las billeteras digitales como su método principal, marcando el principio del fin para el dominio del efectivo.
El ecosistema financiero en México ha cruzado un punto de no retorno. Lo que inició como una alternativa tecnológica hoy es una realidad cotidiana: más de la mitad de los mexicanos con un teléfono inteligente ya utiliza billeteras digitales para pagar servicios, compras y transferencias.
De acuerdo con un análisis de la firma Kuvasz Solutions, esta transición no solo es acelerada, sino que proyecta un crecimiento anual compuesto (CAGR) del 12% hacia el año 2030.
La combinación de conveniencia, seguridad y la llegada de nuevas herramientas está logrando lo que décadas de banca tradicional no pudieron: digitalizar el gasto diario de millones.
El código QR y DiMo: Los nuevos protagonistas
El avance de estos medios de pago no es casualidad. El dinamismo del comercio electrónico en México, que mantiene tasas de crecimiento superiores al 30% anual, ha empujado a los consumidores a buscar experiencias sin contacto.
La consolidación de infraestructuras como el SPEI y la reciente incorporación de DiMo (Dinero Móvil) han sido piezas clave.
De acuerdo con Lucas Souza, gerente de innovación de Kuvasz Solutions, el país pasó de un sistema dominado por el billete físico a uno donde la billetera digital ya captura el 28% del valor total del e-commerce nacional.
“Estamos viendo cómo las billeteras digitales se convirtieron en el método preferido. Esta adopción es clave para integrar a más personas al ecosistema financiero sin la complejidad de la banca tradicional”, señaló Souza.
De la tiendita a las grandes cadenas
Esta revolución no solo vive en las apps; ha transformado físicamente los comercios. Desde pequeños establecimientos que ahora aceptan pagos con códigos QR hasta grandes cadenas que han agilizado sus puntos de venta con tecnología contactless, los beneficios son claros:
- Menos tiempos de espera: Pagos en segundos sin necesidad de cambio físico.
- Trazabilidad: Mayor control de ingresos y gastos para el pequeño comerciante.
- Seguridad: Reducción del riesgo que implica el manejo de efectivo en caja.
Un motor de inclusión y remesas
Quizás el impacto más profundo de esta tecnología se encuentra en la inclusión financiera. Las billeteras digitales están permitiendo que la población no bancarizada realice pagos electrónicos y, lo más importante, reciba remesas.
En un mercado que supera los u$s 66,000 millones anuales, la capacidad de gestionar este dinero desde un smartphone, sin necesidad de un historial crediticio o una cuenta bancaria convencional, está cambiando las reglas del juego para millones de familias mexicanas.
La tendencia es clara: las billeteras digitales dejaron de ser una alternativa para convertirse en una herramienta cotidiana indispensable.
















