La inversión de MXN $181,000 millones que contempla el Gobierno federal para desarrollar 152 proyectos hospitalarios y sumar más de 9,000 camas hacia 2030 deberá ir acompañada de una gestión operativa sólida para traducirse en una mejor atención a los pacientes, advirtió Sara C. Rodríguez Aguilar, directora de Administración de Hospital Jardines.
De acuerdo con la especialista, la transformación del sistema de salud no dependerá únicamente de ampliar la infraestructura o incorporar tecnología, sino de la capacidad de las instituciones para hacer más eficientes sus procesos cotidianos y mantener el componente humano en la atención médica.
“La infraestructura crea capacidad. La operación es la que permite convertir esa capacidad en mejores resultados”, señaló Rodríguez Aguilar.
La directiva consideró que la modernización hospitalaria suele asociarse con la adquisición de equipos sofisticados o la renovación de instalaciones, cuando uno de los principales retos está en coordinar de manera eficiente a las personas, los procesos y los recursos.
“Comprar el dispositivo más sofisticado o llenar salas de espera con tecnología no resuelve el desafío del hospital moderno. El verdadero reto radica en alinear personas, procesos y recursos para brindar una mejor atención”, explicó.
Más camas no garantizan por sí solas una mejor atención
La expansión de la capacidad instalada del sector público, que busca llevar la red nacional a más de 106,000 camas, representa un avance en cobertura; sin embargo, su efectividad dependerá de la forma en que operen las instituciones, sostuvo la especialista.
En este sentido, el crecimiento de la infraestructura tendrá que acompañarse de una cultura organizacional capaz de aprovechar los nuevos recursos y convertirlos en mejores resultados para los pacientes.
Para Rodríguez Aguilar, la operación diaria será determinante para que la ampliación de la capacidad hospitalaria tenga un impacto real en la atención.
Tecnología deberá liberar tiempo al personal médico
La incorporación de tecnología en los hospitales también deberá tener como objetivo reducir las tareas repetitivas y liberar tiempo operativo para que los equipos de salud puedan concentrarse en la atención directa de los pacientes.
“La verdadera innovación no es la que sustituye el contacto humano, sino la que crea el espacio para hacerlo posible”, afirmó Rodríguez Aguilar.
La especialista sostuvo que la digitalización cobra sentido cuando simplifica procesos y disminuye la carga burocrática del personal, en lugar de convertirse en una meta tecnológica aislada. Bajo esta perspectiva, los hospitales deberán avanzar hacia una operación en la que las herramientas digitales permitan fortalecer, y no desplazar, la relación entre los equipos médicos y los pacientes.
“El futuro de la salud en México se definirá por la capacidad de coordinar instituciones con alta eficiencia operativa sin perder el vínculo de confianza entre los equipos de salud y los pacientes”, concluyó.
Para la próxima década, la gestión de suministros, los tiempos de respuesta y la capacidad de tomar decisiones de manera ágil serán factores relevantes para el funcionamiento de los hospitales. El control de inventarios y recursos, por ejemplo, no sólo tendrá implicaciones financieras, sino que cualquier falla en estos procesos puede terminar afectando directamente la atención de una persona.
Así, el reto para los nuevos proyectos hospitalarios y para la infraestructura que ya existe será aprovechar la inversión y la tecnología para mejorar la operación, sin perder de vista que el resultado final debe reflejarse en una atención más eficiente y en una mayor confianza de los pacientes.