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Después de 20 años de litigios, Grupo Salinas dio por concluidos los pleitos fiscales con el Gobierno Federal y el magnate mexicano, Ricardo Salinas Pliego terminará pagando MXN $32,000 millones de Impuesto Sobre la Renta (ISR) al Servicio de Administración Tributaria (SAT).
En un comunicado, el conglomerado que incluye empresas como TV Azteca, Banco Azteca, TotalPlay y Elektra, detalló que durante los últimos 20 años han contribuido con más de MXN $300,000 millones en obligaciones fiscales.

“Ahora, a pesar de estar en profundo desacuerdo, deberemos pagar más. No por convicción, ni porque aceptemos que sea lo justo, sino porque buscamos dar la vuelta a esta página y poner fin a esta sistemática campaña en nuestra contra”, detalla el documento firmado por Luciano Pascoe Ripey, director general de Noticias y Comunicación en Grupo Salinas.

En los últimos meses, Ricardo Salinas Pliego perdió los amparos que congelaban las acciones fiscales del SAT para cobrar MXN $51,000 millones de pesos al empresario mexicano, pues fueron desechados por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).
La semana pasada, el titular del organismo fiscalizador, Antonio Martínez Dagnino, dijo en la conferencia matutina que el presidente y fundador de Grupo Salinas tenía hasta el viernes pasado (23 de enero) para mostrar intención de pago y acceder a un descuento de 39% del monto total, lo que reduce la deuda fiscal a MXN $32,000 millones.
¿Por qué cerrar el asunto?
Después del fallo de la Corte, el empresario mexicano acudió a la Organización de Estados Americanos (OEA) a presentar un último recurso para que el organismo revisara la sentencia del Máximo Tribunal Mexicano.
Sin embargo, en el comunicado, Grupo Salinas señala que el motivo para cerrar el encontronazo con el Gobierno Federal es “recuperar el tiempo, la energía y el foco” para crear prosperidad y valor para México, así como cuidar a las 200 mil familias que trabajan en Grupo Salinas.
“Para que las cosas cambien en nuestro país, lo primero que tenemos que hacer es modificar nuestra forma de pensar y convocar a una verdadera revolución cultural. Una en la que no exista tolerancia hacia el crimen ni la corrupción, y en que se respeten la Vida, la Propiedad y la Libertad individual; derechos que nos corresponden como personas libres, no sometidas, que aspiramos a lo mejor para México y para nuestras familias”, abunda.
















