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Grupo Lala busca acelerar su negocio de cárnicos y convertirlo en uno de los principales motores de crecimiento de la compañía, en una categoría donde todavía tiene una participación inferior al 10% y que, pese a su tamaño, enfrenta una caída en volumen en México.

A ocho años de incursionar en este mercado con una planta propia en Tizayuca, Hidalgo, la empresa pretende llevar el crecimiento de esta división a doble dígito y aumentar su peso dentro de la facturación consolidada, apoyada en la innovación de productos, la segmentación de consumidores y una estrategia comercial diferenciada por canal.

Actualmente, los cárnicos representan menos de 10% de las ventas de Grupo Lala. Para la compañía, este rezago frente a jugadores con mayor trayectoria en la categoría representa precisamente una oportunidad para ganar terreno, compartió Carolina Méndez Acosta, directora de cárnicos de Grupo Lala.

“La categoría tiene una prioridad muy importante dentro de la compañía, es un acelerador de crecimiento. Es un mercado tan grande como la leche, por lo que representa una oportunidad real de seguir expandiendo el negocio”, dijo Méndez en entrevista con El Cronista.

El atractivo del segmento está también en la penetración de sus productos: los jamones y las salchichas están presentes en más de 90% de los hogares mexicanos, de acuerdo con Méndez.

Lala apuesta por proteína y etiquetas más limpias

Para ganar participación, la compañía está reconfigurando su portafolio de cárnicos alrededor de dos marcas. Una de ellas atiende principalmente al consumidor de entrada, mientras que la otra busca competir en los segmentos mainstream y premium.

El movimiento más reciente es el relanzamiento de Plenia, con una nueva arquitectura de productos que busca aprovechar tendencias de consumo relacionadas con alimentos altos en proteína (que aumentó hasta 30% en pechuga de pavo y salchicha), menores niveles de grasa y sodio y formulaciones con menos ingredientes percibidos como artificiales.

La propuesta también elimina gluten, saborizantes artificiales y glutamato monosódico en estos productos, como parte de la apuesta de la compañía por competir en el terreno de las etiquetas limpias.

Méndez Acosta añadió que el reto es trasladar estas tendencias a productos que mantengan atributos tradicionales de la categoría, como el sabor y la practicidad.

El reto: crecer mientras cae el volumen

La apuesta de Lala por los cárnicos ocurre en un momento de presión para la industria.

“La realidad es que hoy la categoría en volumen viene cayendo cerca de un 6.5% en el acumulado del año. En valor sí crece muy poquito, entonces bueno, sobre eso es que también estamos construyendo nuestros planes”, apuntó Méndez.

De acuerdo con datos de la Dirección General del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (DGSIAP), elaborados con información de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) del INEGI, las ventas de productos clasificados como “embutidos y conservas de carnes de ave”, que incluyen jamón y salchicha, alcanzaron 48,997 toneladas en mayo de 2026, un aumento de 1.7% frente al mismo mes del año pasado.

Aunque las ventas de esta categoría sumaron MXN $2,422.6 millones de pesos, esto representó una caída de 5.6% anual.

Ante este escenario, Lala busca ganar participación más que depender exclusivamente de la expansión de la categoría. Para ello, mantendrá una estrategia diferenciada según el canal de venta.

En supermercados y otros establecimientos del canal moderno, la compañía concentra su oferta en presentaciones empacadas dirigidas al consumidor final. En el canal tradicional y mayorista, que incluye misceláneas y centrales de abasto, apuesta por formatos a granel, con piezas de mayor tamaño y barras rebanables.

La estrategia comercial estará acompañada por una campaña de comunicación en televisión abierta y medios digitales durante el último cuatrimestre del año.