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A pesar de que las mujeres en México han avanzado en su acceso al crédito y muestran menores niveles de morosidad que los hombres, el financiamiento para vivienda sigue siendo una de las mayores brechas del sistema financiero: solo 38% de los créditos hipotecarios en el país se otorgan a ellas, advirtió Claudia Núñez Sañudo, directora general de la Asociación FinTech México a El Cronista.

La directiva explicó que, aunque en algunos segmentos del crédito la participación femenina se ha incrementado en los últimos años, el acceso a financiamientos de mayor monto, como los hipotecarios, continúa concentrado principalmente en hombres.

“En donde sí estamos todavía muy atrasadas es en el acceso a crédito hipotecario. Solo el 38% de los créditos hipotecarios en el país son para mujeres y el resto siguen siendo para hombres”, afirmó.

Avanza el crédito para mujeres

Núñez Sañudo destacó que en otros tipos de financiamiento la brecha de género comienza a cerrarse de forma significativa.

Actualmente, alrededor de 49% de los créditos se otorgan a mujeres y 51% a hombres, una diferencia mínima frente a la brecha que existía hace algunos años.

“Hace dos años no estábamos ahí. Cambió en 9 puntos porcentuales de dos años para acá, entonces sí estamos viendo que eso está acelerando de forma importante”, comentó.

Además, subrayó que diversos análisis muestran que las mujeres presentan menores niveles de morosidad.

“En datos, somos 4 % menos morosas que los hombres y aun así tradicionalmente nos han dado menos créditos”, explicó.

Brecha financiera aún persiste

Pese a los avances, la inclusión financiera de las mujeres sigue rezagada frente a la de los hombres.

De acuerdo con datos citados por Núñez Sañudo, 25% de las mujeres en México no cuenta con ningún producto financiero, frente a 18% de los hombres.

Asimismo, solo 22% de las mujeres tiene tres o más productos financieros, mientras que entre los hombres esta proporción alcanza 32%.

La situación se agrava fuera de los grandes centros urbanos. “Conforme nos vamos yendo a poblaciones más rurales, los datos se van haciendo todavía más complicados”, señaló.

Barreras culturales y falta de historial crediticio

La directora de la Asociación FinTech México explicó que parte de esta brecha responde a factores culturales que históricamente han limitado el acceso de las mujeres al financiamiento.

Indicó que todavía persisten percepciones sociales sobre quién debe asumir la responsabilidad financiera dentro del hogar, lo que influye en la contratación de productos como créditos o hipotecas.

A ello se suma que muchas mujeres participan en actividades económicas informales o administran micronegocios, lo que dificulta generar historial crediticio bajo los modelos tradicionales.

“Antes los modelos eran muy masculinos, donde se medían ingresos estables o tiempo laboral, cuando muchas mujeres son emprendedoras o tienen ingresos distintos”, explicó.

Fintech buscan ampliar el acceso

Ante este panorama, las empresas fintech han comenzado a desarrollar modelos de evaluación basados en datos alternativos para analizar el perfil financiero de personas que tradicionalmente quedaban fuera del sistema bancario.

Estos modelos utilizan información distinta al historial crediticio tradicional, lo que permite evaluar a personas con ingresos variables o sin trayectoria bancaria previa.

Para Núñez Sañudo, el reto del sector ya no es únicamente ampliar el acceso a servicios financieros, sino garantizar que estos contribuyan al bienestar económico de las personas.

“Ya no se trata solo de inclusión financiera. Lo que queremos es realmente transformar la vida de las personas y hacerlo a través de bienestar o salud financiera”, afirmó.

Más mujeres en liderazgo fintech

En paralelo, la participación femenina en posiciones de liderazgo dentro del ecosistema fintech comienza a crecer, aunque el cambio estructural será gradual.

Núñez Sañudo consideró que el aumento en la representación de mujeres en puestos de toma de decisiones responde a una transformación generacional dentro de la industria.

“Cada vez somos más mujeres en posiciones de toma de decisiones en el ecosistema, pero cualquier cambio sistémico es un proceso evolutivo que tarda décadas en suceder”, indicó.

No obstante, destacó que las nuevas generaciones de mujeres que se incorporan al sector tecnológico y financiero llegan con mayor preparación y una visión distinta del liderazgo.

“Lo que vemos es que la generación que viene atrás está llegando con muchísima fuerza y con una visión de que se puede tener una carrera profesional exitosa y también una vida personal satisfactoria”, concluyó.