Este año será recordado como una nueva etapa de golpes a los bolsillos de los mexicanos, pero la diferencia clave será la profundidad del impacto, pues los pronósticos del sector privado van desde un impacto moderado hasta un knockout fulminante.
El consenso de analistas consultados por Citi prevé que la inflación concluirá el año en 4.35%, con rangos de expectativas que van desde 4.1% de Barclays y Bx+, hasta 4.95%, estimado por Monex.
Sin embargo, estos no son los pronósticos más altos. Existe uno, que en caso de confirmarse ubicaría la inflación mexicana en su mayor nivel desde junio de 2023.
S&P Global Market Intelligence estima que la inflación al cierre de este año se acelerará hasta 5.5%, su nivel más alto en 34 meses.
La estimación de la consultora pone a la inflación por encima de 4% por lo menos hasta 2029, lo que contrasta con la visión del Banco de México que asegura que el año que entra el indicador regresará a su rango objetivo.
De acuerdo con Rafael Amiel, director de Economía para América Latina y el Caribe para S&P Global Market Intelligence, una de las amenazas más grandes para la segunda mitad del año es que los precios del petróleo se mantengan por encima de u$s 100 por barril.
“La prospectiva que tenemos de los precios internacionales del petróleo van a pegar en la inflación. Creemos que los mercados todavía no están absorbiendo la gran magnitud del cierre del Estrecho de Ormuz”, advirtió.
Si la guerra entre Estados Unidos e Irán se alarga y se mantiene cerrado el paso normal para el petróleo en Medio Oriente, los precios del petróleo podrían seguir por encima de u$s 100 por barril y rebasar u$s 120 por barril.
En este sentido, el especialista advirtió que pese a que existe voluntad política del gobierno mexicano para mantener los precios de la gasolina Magna por debajo de MXN $24 por litro, los recursos fiscales pueden resultar insuficientes para mantener el estímulo fiscal al combustible.
“No va a haber suficiente colchón, porque México es un importador neto de petróleo y hay un agujero en la balanza comercial, por lo que no le conviene a México que haya precios altos del petróleo”, advirtió.
A esto se suman otros efectos de segundo orden, como el precio de los fertilizantes, así como el de los servicios que se han mantenido por encima de 4.5% al menos desde 2023, dijo el especialista de S&P Global Market Intelligence.
En sentido contrario, la consultora señaló que el peso mexicano se mantendría fuerte, lo que ayudará a mitigar parcialmente los efectos negativos del encarecimiento del petróleo y los altos costos de importación.
No todo es malo
El especialista comentó que si se alcanza un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán antes de que concluya el primer semestre, los efectos del precio del petróleo se diluirán.
Otro factor que puede reducir la inflación, pero que no es bueno para el país, dijo Rafael Amiel, es que la economía tenga un crecimiento bajo o que entre en recesión, porque bajaría la demanda, y por ende los precios.
“Una mayor apreciación del tipo de cambio, suponiendo que las negociaciones del TMEC sean más ágiles que lo anticipado también ayudará a mitigar la inflación”, adelantó.