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Lo que para muchos era una rutina de compras ahora podría convertirse en un riesgo fiscal si no se cumple con un requisito que pocos conocen. El Servicio de Administración Tributaria (SAT) intensificó la supervisión sobre los patrones de consumo de los contribuyentes, con especial atención en quienes usan tarjetas departamentales.

Entre ellas, la tarjeta Costco, muy popular entre familias para adquirir desde despensa hasta productos electrónicos, se encuentra en el centro de esta estrategia de fiscalización. Según trascendió, el organismo público desplegó sistemas de monitoreo más sofisticados que permiten rastrear y analizar los hábitos de gasto, con el objetivo de detectar discrepancias entre los ingresos declarados y el consumo real.

El propósito de esta medida es claro: combatir la evasión fiscal y localizar recursos de procedencia no justificada. Sin embargo, muchos usuarios de tiendas departamentales podrían estar incumpliendo la normativa sin ser conscientes de ello, exponiéndose a sanciones económicas que pueden ser significativas.

El concepto clave que todo contribuyente debe conocer es la “congruencia”: los gastos deben guardar relación con los ingresos reportados al SAT. Fuente: archivo

El requisito que está poniendo en riesgo a miles de compradores de Costco

El concepto central que todo contribuyente debe entender es la “congruencia”, un término técnico que básicamente significa que debe existir una proporción lógica y razonable entre los ingresos que declaras ante el SAT y los gastos que realizas en tu vida cotidiana. En otras palabras, no puedes gastar significativamente más de lo que oficialmente reportas como ingreso.

Este requisito obligatorio no es nuevo, pero su aplicación se volvió mucho más estricta en los últimos años gracias a la implementación de tecnologías avanzadas de análisis de datos. El organismo público ahora tiene la capacidad de cruzar información proveniente de múltiples fuentes, incluyendo bancos, instituciones financieras, tiendas departamentales y tarjetas de crédito.

Cuando utilizas tu tarjeta Costco para hacer compras, estás generando un registro electrónico que queda almacenado en las bases de datos de la tienda. Esta información, aunque muchos no lo sepan, puede ser solicitada por el SAT en el marco de sus facultades de fiscalización. Lo mismo aplica para cualquier otra tarjeta departamental, ya sea de Liverpool, Palacio de Hierro, Walmart o cualquier otro establecimiento comercial.

La trampa en la que caen muchos contribuyentes es pensar que mientras paguen sus tarjetas de crédito a tiempo, no hay problema. Sin embargo, la cuestión fiscal va mucho más allá del pago puntual de tus compromisos crediticios. El SAT quiere saber de dónde proviene el dinero con el que estás pagando esas tarjetas y, más importante aún, si ese dinero fue debidamente declarado como ingreso.

Así es como el SAT vigila cada peso que gastas en Costco y otras tiendas departamentales

El Servicio de Administración Tributaria cuenta actualmente con herramientas tecnológicas de vanguardia que le permiten realizar un análisis exhaustivo y detallado de la vida financiera de los contribuyentes. Este sistema de vigilancia fiscal opera de manera silenciosa pero extremadamente efectiva, cruzando información de múltiples fuentes para construir un perfil completo de tus hábitos financieros.

El primer punto de análisis es la comparación directa entre los ingresos que declaraste oficialmente en tu declaración anual y los patrones de gasto que muestran tus tarjetas de crédito, débito y departamentales. El SAT tiene acceso a esta información gracias a los convenios de colaboración que mantiene con instituciones financieras y comerciales.

El segundo elemento que revisa el SAT es tu historial fiscal de años anteriores. Las autoridades no solo miran tu situación actual, sino que analizan la evolución de tus ingresos y gastos a lo largo del tiempo. Si en años anteriores declarabas ingresos modestos y de repente empiezas a realizar compras significativas sin que tus ingresos declarados hayan aumentado proporcionalmente, esto levanta señales de alerta inmediatas.

Los incrementos repentinos e injustificados en tu nivel de consumo son particularmente sospechosos para el SAT. Si históricamente gastabas 3,000 pesos mensuales en Costco y de pronto empiezas a gastar 15,000 pesos sin que haya habido un aumento correspondiente en tus ingresos declarados, las autoridades querrán saber qué cambió en tu situación financiera y por qué ese cambio no se reflejó en tus declaraciones fiscales.

El SAT también pone especial atención en las compras de alto valor que no tienen respaldo en tu nivel de ingresos. Por ejemplo, si declaras ingresos anuales de 200,000 pesos, pero realizas una compra de 80,000 pesos en electrónicos o muebles en Costco, esto representa el 40% de tus ingresos anuales declarados en una sola transacción, lo cual resulta matemáticamente difícil de justificar considerando que también necesitas cubrir gastos básicos de vivienda, alimentación y servicios.

Cada compra con tarjetas departamentales queda registrada electrónicamente y puede ser revisada por las autoridades. Fuente: Shutterstock.

Las consecuencias financieras que podrían arruinar tu economía familiar

Las multas que el SAT puede imponer por falta de congruencia financiera no son cantidades menores que puedas pagar fácilmente. Estamos hablando de sanciones que pueden alcanzar desde decenas hasta cientos de miles de pesos, dependiendo de la gravedad de la inconsistencia detectada y del monto total de ingresos no declarados que las autoridades identifiquen.

La legislación fiscal mexicana establece diferentes tipos de sanciones para quienes no cumplen con sus obligaciones tributarias. En el caso específico de omisión de ingresos, las multas pueden calcularse como un porcentaje del monto no declarado, además de los impuestos que dejaste de pagar, más los recargos y actualizaciones correspondientes. Esto significa que una omisión de 100,000 pesos en ingresos podría terminar costándote más del doble de esa cantidad cuando sumas todos los conceptos.

Pero las consecuencias van más allá de las multas económicas. Cuando el SAT detecta inconsistencias en tu situación fiscal, puede iniciar un proceso de auditoría completo que implica la revisión exhaustiva de todos tus movimientos financieros de los últimos cinco años. Este proceso es invasivo, estresante y consume mucho tiempo, obligándote a presentar documentación detallada de prácticamente cada aspecto de tu vida financiera.

Durante una auditoría, tendrás que justificar no solo tus compras en Costco, sino cada depósito bancario, cada retiro de efectivo, cada transferencia electrónica y cada compra significativa que hayas realizado. Deberás presentar comprobantes, facturas, contratos y cualquier otro documento que demuestre el origen lícito de tus recursos. Si no puedes justificar adecuadamente el origen de tu dinero, el SAT puede presumir que proviene de ingresos no declarados y tasarte en consecuencia.

En casos extremos, cuando las autoridades fiscales sospechan que existe intención deliberada de evasión fiscal, las consecuencias pueden incluir incluso procedimientos penales. La defraudación fiscal es considerada un delito grave en México, y dependiendo del monto involucrado, puede acarrear penas de prisión además de las sanciones económicas.