El lento crecimiento económico y la incertidumbre alrededor de las políticas económicas internacionales no impiden que México se mantenga como un territorio atractivo para la inversión inmobiliaria industrial, pero presenta varias paradojas.
La demanda por inmuebles industriales sigue al alza y ubica a México como el mercado más importante de América Latina, lo que va en contrasentido el entorno interno y externo que enfrenta México.
El crecimiento económico del país se mantiene lento, debido a la incertidumbre alrededor del futuro del Tratado México-Estados Unidos-Canadá, pero al mismo tiempo muestra una fuerte apuesta inmobiliaria ante el nearshoring 2.0, a lo que se suman los planes de transición energética del Gobierno Federal y la demanda por centros de datos.
De acuerdo con un estudio de Turner & Townsend, este incremento en la demanda se concentra en Monterrey y la Ciudad de México, pero no está libre de retos al frente.
Datos de la 17 edición del informe Global Construction Market Intelligence de la consultora internacional señalan que el mercado mexicano vive a dos velocidades.
La paradoja del mercado mexicano
Por una parte, la necesidad de generar proveeduría regional alimenta el nearshoring, a lo que se suman los planes de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum para acelerar la transición energética genera un incremento en la demanda.
Por otra parte, el estudio refiere que el principal reto que enfrenta el desarrollo inmobiliario no se concentra en la incertidumbre o la falta de crecimiento económico, sino en las capacidades técnicas del personal para el desarrollo de la construcción.
Este problema es a nivel regional, pues 80% de las desarrolladoras reporta escasez de profesionales especializados en disciplinas mecánicas, eléctricas y de plomería.
A ello se suma una creciente limitación en la capacidad de las empresas constructoras, ya que el mismo porcentaje (80%) señala restricciones para atender la demanda del sector de centros de datos.
Otro de los retos es que los precios promedio de construcción del país son los más altos de la región, pues Monterrey registra el costo promedio de construcción más alto, con u$s 2,275 por metro cuadrado, seguido por la Ciudad de México (u$s2,198 por m²).
Además, se prevé que la inflación en los costos de construcción aumentará 0.7% este año en ambos mercados, pero todos los mercados latinoamericanos analizados continúan ofreciendo costos de construcción competitivos para inversionistas y desarrolladores.
“La ejecución de proyectos se está volviendo cada vez más selectiva y se concentra en activos que fortalecen la resiliencia económica de largo plazo. Sin embargo, existe el riesgo de que el crecimiento del talento especializado necesario para desarrollar centros de datos o proyectos de hospitalidad no logre mantenerse al ritmo de la demanda”, comentó Sergio Panero, Regional Real Estate Lead para América Latina de Turner & Townsend.
En la industria de la construcción, la inteligencia artificial tiene el potencial de convertirse en un motor de generación de empleo, al tiempo que impulsa la expansión industrial y los objetivos de seguridad energética de México, siempre que se destinen los recursos adecuados para respaldar ese crecimiento, comentó.
El especialista añadió que América Latina cuenta con una ventaja competitiva adicional, centrada en las ambiciones de crecimiento de los mercados nacionales, que continúan impulsando una demanda sólida para el sector de la construcción, particularmente en México.
“Las empresas que logren identificar dónde realmente se está priorizando la inversión y respondan con flexibilidad comercial estarán mejor posicionadas para asegurar la capacidad de ejecución de sus proyectos y gestionar eficazmente los riesgos”, afirmó.