Las finanzas públicas requieren apretarse todavía más el cinturón si México quiere estabilizar la carga de la deuda pública, advierte Renzo Merino, responsable de la calificación de riesgo crediticio para México de Moody’s.
Durante la conferencia anual Moody’s Inside LatAm México 2026, el especialista comentó que la Secretaría de Hacienda debe realizar un ajuste fiscal superior a 1.5% del Producto Interno Bruto (PIB) este año, para estabilizar la carga de la deuda pública, pues el déficit fiscal se mantiene elevado y el crecimiento económico es cercano a 1%.
“Nuestra proyección de déficit para 2026 es que podría estar entre 4 a 4.5 por ciento del PIB”, comentó.
Además, el especialista consideró que el recorte realizado el año pasado, se quedó corto, debido a que México ha financiado déficits más amplios a tasas de interés más altas, lo que aumentó la carga financiera del Gobierno Federal.
El reto, dijo el especialista, es que la deuda gubernamental se enfila a niveles de 55% en relación con el PIB para los próximos años, cuando se esperaba que la carga de deuda se estabilizara en 50%.
Solo el año pasado, la deuda rebasó 49 por ciento del PIB, recordó.
La carga de los intereses también preocupa a Moody’s
Renzo Merino añadió que México enfrenta presiones también por los intereses de la deuda, que en los últimos seis años pasaron de 11% a 17% de los ingresos totales del gobierno.
Explicó que el problema no es solo del nivel de endeudamiento, sino a la capacidad de estabilizarlo, mientras la economía crece lentamente.
Detalló que entre 2024 y 2027 México mantendrá un crecimiento económico inferior a su potencial, con un promedio cercano a 1% en los tres años de referencia.
El directivo de la calificadora abundó que es necesario mantener la credibilidad fiscal del país, pues cuando se generan desviaciones grandes respecto a los objetivos, las tasas de interés pueden aumentar, lo que lleva a un mayor costo financiero y todavía más presión sobre las finanzas públicas.
Si los mercados perciben incumplimientos o variaciones respecto a las metas de los gobiernos, pueden exigir mayores tasas de interés al gobierno, lo que genera un círculo vicioso que alimenta al déficit y la deuda, advirtió.
Consecuencia
El especialista advirtió que la evolución de la deud y las perspectivas fiscales del país ya tuvo consecuencias en la evaluación crediticia de México, pues Moody’s modificó la evaluación al observar un deterioro estructural de la posición fiscal y la perspectiva de que la deuda aumente a 55% del PIB en los próximos años.
Esta calificación, detalló considera las perspectivas futuras de las finanzas públicas, es decir, una mayor debilidad fiscal puede generar riesgos adicionales para la calificación, mientras que una mejora sostenida en las metas fiscales y la trayectoria de la deuda fortalecerá la posición del país.
En este sentido, advierte que desde 2023 Moody’s ha detectado cambios que debilitan el cumplimiento de los objetivos, mientras se reducen los “colchones financieros” que tenía el gobierno para enfrentar choques económicos.