La industria petrolera es altamente criticada por los costos ambientales asociados con su operación y Pemex no se está ayudando, pues la emisión de gases contaminantes se aceleró drásticamente durante el primer trimestre de este año.
De acuerdo con la forma 6K, presentada por la empresa ante la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC), las emisiones de dióxido de carbono equivalente alcanzaron 20 millones de toneladas de CO2e, lo que significó un incremento de 37.3% en comparación con el mismo periodo del año pasado.
La empresa señaló que el incremento en las emisiones se debe principalmente a la entrada en operación de la Refinería Olmeca, así como a las interrupciones operativas en el Complejo de Procesamiento de Gas Nuevo Pemex.
A esto se sumaron los incidentes reportados en materia de exploración y extracción de hidrocarburos en los primeros tres meses de este año.
En febrero de este año, Pemex experimentó uno de los desastres más grandes en materia de derrames petroleros, pues tuvo una fuga de un oleoducto submarino de 36 pulgadas de diámetro, conectado a la plataforma Abkatún, en la sonda de Campeche.
El desastre fue reportado hasta marzo, y desembocó en la investigación y cese de distintos trabajadores y funcionarios de la empresa, debido a que se detectaron fallas en la implementación de protocolos de remediación y el reporte del derrame.
Por otra parte, en el primer trimestre del año, el Complejo de Procesamiento de Gas Nuevo Pemex tuvo paros no programados por falta de mantenimiento, lo que redujo la capacidad de la empresa para obtener gas natural, un insumo indispensable para la generación de energía en el país.
Estas fallas desembocaron en un incremento de 79% anual en el venteo de metano, una práctica que consiste en quemar el gas en las plataformas petroleras, en vez de capturarlo y enviarlo para que se procese y se aproveche en el mercado mexcano.
Esto incrementó las emisiones de metano hasta 234 millones de toneladas en los primeros tres meses del año, lo que significó un incremento de 51.2% en comparación con el resultado del mismo periodo de 2025.
“Este incremento estuvo directamente relacionado con los factores operativos que afectaron las emisiones totales de CO₂e, en particular el mayor volumen de gas enviado a venteo, asociado a las condiciones operativas y la disponibilidad de infraestructura”, dijo la empresa en la forma 6K.
Finalmente, la compañía reportó un alza en las emisiones de uno de los gases más peligrosos de la actividad petrolera: el óxido de azufre.
En el primer trimestre de 2026, las emisiones de óxido de azufre (SOx) se estimaron en 385 millones de toneladas, lo que representa un aumento interanual del 14.4 %, asociado a operaciones intermitentes en ciertos complejos de procesamiento de gas, a pesar del progreso en la rehabilitación de los sistemas de recuperación de azufre en las refinerías.
“En 2026, PEMEX prevé continuar rehabilitando estos sistemas para reducir progresivamente dichas emisiones”, prometió la empresa.