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El optimismo sobre el cierre de la economía mexicana para este año se acelera, pues la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) se sumó a la ola de alzas del pronóstico de crecimiento para el Producto Interno Bruto (PIB) de México.

El organismo que lidera Mathias Cormann elevó el pronóstico a 1.5% para el cierre del año, una diferencia de 0.7 puntos porcentuales en relación con el pronóstico de hace tres meses.

La previsión está en línea con las expectativas de la Secretaría de Hacienda y el Banco de México, quienes también revisaron al alza sus expectativas a 1.5%.

Al optimismo también se sumó el consenso de analistas económicos de Citi, pues incrementaron la expectativa de crecimiento prácticamente una décima en los últimos 15 días.

Ahora los analistas consultados por el banco estadounidense prevén un alza de 1.4% prácticamente en línea con las estimaciones de los organismos oficiales de México.

Para el año entrante ambos organismos coinciden en que la economía mexicana se acelerará a un crecimiento estimado de 1.8%.

Sin embargo, para la OCDE existen diversos riesgos que pueden frenar el crecimiento económico mundial, que incluye desde una extensión en la guerra entre Estados Unidos e Irán, que prolongue el impacto en el mercado energético internacional.

A esto se suma un posible impacto en los precios agropecuarios globales, que se han incrementado debido a fenómenos naturales o cuellos de botella en la proveeduría.

Inflación se mantiene alta

Sin embargo, el optimismo no es similar en temas inflacionarios, pues la OCDE prevé una inflación de 4.1% para el cierre del año.

En sentido contrario, la encuesta de Citi redujo la expectativa a 3.9%, lo que ubicaría la inflación dentro del rango objetivo del Banco de México, establecido en 3% con una tolerancia de un punto porcentual.