

La inflación siguió presionando al sector asegurador mexicano durante 2024, particularmente en los seguros de auto y daños, debido al incremento en los costos de reparaciones, refacciones y gestión de siniestros, de acuerdo con el estudio Global Insurance Market Trends 2025 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Aunque las presiones inflacionarias comenzaron a moderarse a nivel internacional, sus efectos continuaron trasladándose al costo de los siniestros. México estuvo entre los mercados donde la inflación siguió elevando los pagos realizados por las aseguradoras, especialmente en el ramo automotriz y patrimonial.
El organismo señaló que este escenario se combinó con un aumento en la cantidad de pólizas contratadas en México. Durante 2024, tanto los seguros de auto como los de salud registraron un crecimiento en las pólizas vendidas; en el primer caso, impulsado por el aumento en las ventas de vehículos nuevos, mientras que en salud estuvo relacionado con una mayor demanda de servicios de prevención médica.
Pero una mayor cantidad de vehículos asegurados también significó una mayor presión para las compañías. La OCDE indicó que, en el mercado mexicano, el incremento en el número de pólizas de automóviles se tradujo en más reclamaciones y, por consecuencia, en mayores pagos por siniestros.
Seguros ganan terreno
Pese a las presiones sobre los costos, el mercado asegurador mexicano avanzó durante 2024. La penetración de los seguros alcanzó 2.8% del PIB, frente al 2.5% registrado en 2023, de acuerdo con las estadísticas de la OCDE.
Del total, 1.5% del PIB correspondió a seguros de no vida, como autos, salud y daños, mientras que los seguros de vida representaron 1.2%. Un año antes, estos segmentos tenían una penetración de 1.4% y 1.1%, respectivamente.
El avance, sin embargo, todavía deja a México por debajo de los niveles observados en los mercados desarrollados. La OCDE señala que, aunque la penetración aseguradora global aumentó en 2024, continúa por debajo de los niveles registrados una década atrás.
Más demanda por seguros de vida con ahorro
Otro de los movimientos que destacó el organismo fue la recuperación de la demanda por seguros de vida con componentes de ahorro.
En México, este tipo de productos recuperó atractivo conforme las tasas de interés se estabilizaron en niveles elevados, ya que ofrecían condiciones más atractivas para los asegurados.
El comportamiento estuvo alineado con la tendencia internacional. Las primas de seguros de vida crecieron en promedio 11.9% nominal durante 2024, casi el doble del 6.5% observado un año antes, mientras que en términos reales aumentaron 7.8%.
No obstante, el mayor movimiento en estos productos también se reflejó en los pagos. En México, la OCDE atribuyó parte del incremento de las reclamaciones del segmento de vida a retiros realizados en productos de seguros con componente de ahorro.
Inflación, un riesgo para el sector
La inflación también representa un riesgo para los asegurados y las compañías hacia adelante. La autoridad mexicana consultada por la OCDE advirtió que un nivel elevado de inflación puede reducir el valor de los recursos que recibirán los beneficiarios de algunos seguros de vida.
En los seguros de auto y salud, el efecto puede ser distinto: el encarecimiento de los servicios y de los siniestros puede aumentar los costos para las aseguradoras y reducir sus márgenes técnicos.
Aun con estas presiones, el desempeño financiero de las aseguradoras mexicanas fue favorable. La OCDE ubicó a México entre las jurisdicciones con los niveles más altos de retorno sobre capital (ROE) durante 2024, junto con Turquía y otros mercados latinoamericanos.
A nivel internacional, el sector de seguros de no vida también mejoró su desempeño técnico: las primas crecieron en promedio 8.2% nominal en 2024, por encima del aumento de 7.5% en los pagos de siniestros, lo que permitió una mejora de la rentabilidad técnica en buena parte de los mercados analizados.
Así, el mercado mexicano enfrenta un doble escenario: una mayor demanda de protección que impulsa la contratación de pólizas, pero también costos más elevados de siniestros que mantienen la presión sobre las aseguradoras y, potencialmente, sobre el precio de las coberturas.















