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Existen tres elementos que pueden debilitar al oro y llevarlo hasta los u$s3,200 por onza, equivalente a una contracción de 35%, tras haber alcanzado nuevos máximos históricos, advirtieron analistas.
Aunque en lo que va del año el metal acumula un alza de 13.43%, su acelerado avance ha encendido alertas sobre una posible corrección técnica.
El repunte ha estado impulsado por la demanda de activos refugio ante crecientes tensiones geopolíticas y por un proceso de “desdolarización” que ha restado hegemonía a la divisa estadounidense.
Alejandro Saldaña, economista en jefe de BX+, explicó que el mercado atraviesa un “cambio de orden unipolar a multipolar”, derivado de la incertidumbre en Estados Unidos y la pérdida relativa de la hegemonía del dólar.
El 2024 fue un año de esplendor para el oro, con un incremento acumulado de 67.5%. Sin embargo, César Cote, risk management associate en Deaglo, advirtió que este movimiento “no fue especulación minorista, sino un reajuste estructural del sistema monetario ante el regreso de políticas proteccionistas agresivas y el aumento del riesgo geopolítico”.
Oro en niveles de alerta
Humberto Calzada, economista en jefe de Rankia Latinoamérica, señaló que un primer escenario contempla una caída hacia los u$s4.500 por onza, nivel que funcionaría como soporte de corto plazo tras el fuerte avance reciente. Desde ahí, el metal podría intentar retomar la tendencia alcista.
No obstante, si pierde ese piso, el siguiente soporte relevante se ubica cerca de los u$s3.200 por onza.
“De romper ese nivel, por la verticalidad con la que se dio la subida, el ajuste sería muy fuerte”, advirtió.
Kapital Grupo Financiero estima un rango de corrección entre u$s3.600 y u$s3.800 por onza, lo que implicaría una caída cercana al 27% desde el precio intradía del 4 de febrero.
Por su parte, Deaglo estima un primer “freno ideal” ubicado entre los u$s4.370 y u$s4.400. Sin embargo, si la presión vendedora perfora la zona de los u$s4.200, el sentimiento podría tornarse negativo en el corto plazo.
“Si se pierde esa ‘zona de peligro’, el precio quedaría expuesto a caer hacia el soporte crítico de u$s3.950 y u$s4.000, considerado el suelo que sostiene la tendencia alcista de largo plazo”, explicó Cote.
¿Qué podría detonar la caída del oro?
Para Deaglo, existen tres factores que podrían provocar un descenso en el precio del oro. Por un lado, el fortalecimiento del dólar, impulsado por una economía estadounidense más sólida y una inflación controlada.
A ello se agrega la continuidad del mandato de Jerome Powell al frente de la Fed y la reafirmación de la autonomía del banco central; y por último, un agotamiento técnico.
“El mercado está en niveles de sobrecompra extrema. Una pausa en las compras de bancos centrales podría convertirse en el catalizador de una corrección natural”, añadió.
Panorama para las mineras
Aunque el apetito por el oro se mantiene elevado, Cote advirtió que los precios actuales ya no responden a fundamentales tradicionales de oferta y demanda.
“Hoy el oro cotiza a ‘precios de miedo’. El alza dependerá de nuevas malas noticias, ya sea en el frente geopolítico o en torno a la Fed”.
Para las compañías mineras, concluyó, la estrategia debería cambiar. “Ante la rigidez productiva, la recomendación es transitar de la especulación a la preservación”.

















