Las soluciones tecnológicas para el campo están dejando de concentrarse únicamente en la digitalización para atender problemas que van desde el uso eficiente del agua y la salud de los suelos hasta el cambio climático, el manejo de plagas y la inclusión financiera de los productores.
Sin embargo, para que estas innovaciones lleguen a una escala mayor, los emprendedores enfrentan otro desafío: convertir su conocimiento técnico en empresas capaces de crecer.
Ese es uno de los retos que busca atender Re-inventa el Campo, programa de aceleración impulsado por la aceleradora de emprendimientos de impacto social y ambiental New Ventures con el apoyo de Fundación Bayer, que este año llega a su quinta edición y que ha evolucionado para acompañar a emprendimientos desde etapas tan tempranas como la idea hasta su preparación para relacionarse con empresas.
Armando Laborde, socio de New Ventures, señaló en entrevista con El Cronista que la organización busca apoyar el desarrollo de modelos de negocio sostenibles y no únicamente mediante filantropía, desde la etapa de idea o producto mínimo viable hasta aquellos que ya cuentan con ventas.
Sobre todo, en medio de la evolución del ecosistema agrotech. Entre las áreas que han atendido los participantes están el monitoreo de suelos, gestión y uso del agua, mercados secundarios para maquinaria, alternativas para el control de plagas y reducción de químicos, así como herramientas de digitalización, biotecnología, agroinsumos, capacitación e inclusión financiera.
En 2025, los emprendimientos acelerados en el programa reportaron un 36% de mejora en la estrategia de negocio, un 26% de crecimiento en la escalabilidad, un 22% de incremento en el desempeño de impacto, un 17% en el desarrollo de equipo y un 19% en la gestión financiera.
El reto no es solo tecnológico
Para Gabriela Chazán, coordinadora de Re-inventa el Campo, uno de los principales obstáculos para estas startups de agricultura está precisamente en transformar una innovación técnicamente sólida en una propuesta comercial que pueda escalar.
“Hay una brecha entre los emprendedores agrícolas y las necesidades de las empresas”, señaló. Explicó que muchos emprendedores tienen un conocimiento técnico profundo sobre los problemas que buscan resolver, pero encuentran mayores dificultades en aspectos como modelo de negocio, comercialización y acceso a capital.
La situación se vuelve más compleja porque las startups del sector deben operar frente a problemas estructurales como el cambio climático y el envejecimiento de la población productora, factores que pueden convertirse en barreras para crecer, incluso cuando la tecnología desarrollada tiene potencial.
El programa, que está a punto de arrancar este agosto, no se limita a capacitar en tecnología. En su primera fase selecciona hasta 50 emprendimientos que participan durante tres semanas en un bootcamp con sesiones sobre negocios, agricultura, finanzas y otras herramientas. Posteriormente, 10 proyectos pasan a una etapa de cuatro meses de acompañamiento personalizado, en la que reciben mentoría con base en los retos específicos de cada empresa.
La experiencia de ediciones anteriores muestra que el acompañamiento puede incluso modificar el rumbo de una startup. Chazán puso como ejemplo a Bloom, un software de desarrollo agrícola que, a partir del trabajo con su mentora, cambió su estrategia para llegar a los productores y modificó por completo su modelo de ventas.
Otro caso fue Gente Viva, una red de productores de la Costa Chica de Guerrero que buscaba restaurar el suelo y el tejido social de su comunidad. La mentoría permitió identificar cuáles de sus distintas líneas de negocio eran realmente rentables y concentrarse en ellas, en lugar de dispersar recursos en actividades que no generaban ingresos.
De la aceleración a la conexión con corporativos
Una de las novedades de la quinta edición será el intento por acercar los emprendimientos a empresas que tengan problemas concretos que puedan ser resueltos mediante innovación.
La idea es aprovechar tanto a los nuevos participantes como a la comunidad que se ha formado durante las ediciones anteriores. Con la quinta generación, el programa alcanzará alrededor de 250 emprendedores vinculados con el sector agro, de acuerdo con Laborde.
El modelo contempla identificar primero los retos de los corporativos —por ejemplo, relacionados con agua, monitoreo de suelos o reducción de emisiones— y posteriormente seleccionar a los emprendimientos que tengan la capacidad de responder a esas necesidades.
“La hipótesis detrás de todo esto es que muchas de las innovaciones de los emprendedores pueden ser útiles para los retos que tienen los corporativos”, explicó Laborde.
Para New Ventures, este paso representa una evolución del programa: no se trata solamente de fortalecer a las startups, sino de generar condiciones para que las soluciones encuentren compradores, aliados y aplicaciones concretas dentro de la industria.
La tecnología, además, ocupa un lugar cada vez más relevante. Los proyectos que han pasado por el programa han incorporado monitoreo de suelos y condiciones climatológicas, drones, imágenes, detección remota de humedad, sistemas de riego y herramientas para el manejo de plagas.
Pero Chazán advierte que hablar de agrotech no significa únicamente hablar de software. Un ejemplo es Lluvia Solidaria, que desarrolló un granulado capaz de absorber agua y liberarla gradualmente en el suelo para reducir las necesidades de riego.
“Hay dos tipos de tecnología que están involucrados en el programa”, explicó: la relacionada con datos y código, y aquella que interviene directamente en plantas, suelo o riego.
En paralelo, la inteligencia artificial comienza a ganar terreno entre los emprendedores del sector. Chazán observa que, mientras en la edición anterior muchos proyectos todavía buscaban cómo incorporar IA a sus modelos de negocio, ahora la tecnología aparece con mucha mayor frecuencia en las propuestas.
Una puerta de entrada para startups en etapas tempranas
Además del acompañamiento y la mentoría, los participantes que requieren capital pueden acceder a financiamiento de deuda de acuerdo con sus necesidades y capacidad de pago. En ediciones anteriores se han otorgado montos de entre MXN$ 100,000 y 200,000 pesos para necesidades como la compra de vehículos, maquinaria o activos iniciales.
El programa no tiene costo para los emprendedores, una característica que, de acuerdo con Laborde, busca reducir las barreras de entrada para quienes están intentando convertir una innovación en una empresa.