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Apenas 34.4% de las parejas en México ahorran mediante un producto compartido para el retiro, lo que implica que 7 de cada 10 llegarán a la vejez sin una estrategia financiera conjunta, mientras que solo 42.2% de la población cuenta con una AFORE o algún instrumento formal, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2024.
En vísperas de San Valentín, las flores y las cenas románticas dominan la conversación, pero especialistas en finanzas personales advirtieron que el verdadero acto de amor en pareja es hablar del retiro.
La falta de acuerdos sobre cómo se vivirá la vejez se ha convertido en uno de los puntos más sensibles dentro de los matrimonios, capaz de fortalecer la relación o detonar conflictos profundos.
El retiro también es una prueba de amor
Nadia Jiménez, coach financiera, explicó que cuando una pareja evita hablar del retiro, en realidad posterga una conversación sobre su proyecto de vida.
“El dinero termina tomando decisiones que deberían tomarse desde el amor y la planeación”, señaló.
La realidad muestra que la planeación conjunta es la excepción. La mayoría de las parejas administra sus recursos por separado y toma decisiones relevantes (como inversiones, deudas o tipo de vivienda) sin una visión compartida, lo que condiciona su calidad de vida futura.
Finanzas, entre las principales causas de ruptura
A nivel global, distintos estudios estimaron que alrededor de 36% de los divorcios se relacionaron con tensiones económicas, evidencia de que las finanzas son un eje estructural de la vida en común.
En México, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) señaló que las disputas por dinero figuraron entre las principales causas de conflicto y divorcio.
Más allá de la ruptura, el problema también es estructural. Según la ENIF 2024, más de la mitad de la población no cuenta con un plan formal para el retiro y confía en seguir trabajando o en apoyos públicos, alternativas cada vez más frágiles ante el envejecimiento poblacional y la inestabilidad laboral.
Ni los hijos ni el romanticismo garantizan estabilidad
El cambio cultural también pesa. La idea de que los hijos se harán cargo de los padres en la vejez dejó de reflejar la diversidad actual.
Cada vez más personas no tendrán descendencia o no desean depender de ella, por lo que pensar desde hoy dónde vivir, si rentar o comprar vivienda y qué gastos serán sostenibles se vuelve una responsabilidad personal y de pareja.
Hablar de dinero continúa siendo incómodo, pero especialistas coincidieron en que resulta indispensable. Una estrategia de retiro compartida no implica trasladar la carga financiera a uno de los integrantes, sino construir un esquema de corresponsabilidad que permita decidir sobre el futuro sin poner en riesgo el proyecto común.
Del “te amo” al “planeemos juntos”
Entre las recomendaciones para evitar que el retiro se convierta en una crisis destacan definir la edad de jubilación y el ingreso deseado; realizar “citas financieras” periódicas para revisar metas sin convertirlas en reclamos; aplicar reglas como el esquema 50/30/20 para equilibrar estilo de vida y ahorro; acordar quién dará seguimiento a la AFORE, inversiones y pagos; mantener transparencia total sobre ingresos y deudas; y contar con un fondo de emergencia y seguros.
El retiro en pareja es más que un cálculo económico: es una visión compartida sobre cómo se quiere vivir la última etapa de la vida.
En un día en el que abundan las declaraciones de amor, especialistas recordaron que planear el futuro juntos puede ser el compromiso más sólido de todos.















