

El crowdfunding inmobiliario en México operó con una regulación robusta bajo la Ley Fintech, pero sin los mismos incentivos fiscales que bancos y Sociedades Financieras Populares (Sofipos), lo que colocó en desventaja a sus inversionistas, afirmó Alberto Padilla, cofundador y director general de la plataforma de financiamiento colectivo inmobiliario Briq.mx.
En entrevista con El Cronista, el directivo sostuvo que el principal pendiente del sector no es la supervisión (que calificó como estricta) sino el tratamiento tributario que enfrentan quienes invierten a través de estas plataformas.
“Hay una desigualdad muy importante que es el tratamiento fiscal, o mejor dicho, los incentivos fiscales que hay para que la gente utilice estas plataformas”, señaló.
Explicó que mientras en instrumentos bancarios y casas de bolsa existe una retención de impuestos disminuida, y en el caso de las Sofipos incluso se permite no pagar impuestos hasta cierto monto de utilidades anuales, el crowdfunding financiero no cuenta con beneficios similares.
“Eso sí es algo que nosotros como industria hemos estado buscando, ese piso parejo, no para nosotros, para los usuarios de este tipo de instituciones”, afirmó.
Regulación pesada pero con certeza jurídica
Padilla explicó que el financiamiento colectivo (nombre oficial del crowdfunding en México) es una actividad regulada por la Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera y supervisada por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), con apoyo de Banco de México, la Secretaría de Hacienda y la Condusef.
“La regulación es bastante pesada. Las plataformas normalmente nos quejamos de que estamos sobre reguladas”, dijo.
Detalló que la autoridad regula a la plataforma que intermedia los recursos, no al inversionista ni al desarrollador, lo que implica controles en el manejo del dinero, reportes constantes, reglas sobre la información pública y mecanismos de continuidad operativa.
Aunque reconoció que la carga es alta para empresas que suelen tener entre cinco y 100 empleados, aseguró que esto brinda mayor certeza a los inversionistas al formar parte del sistema financiero mexicano.
Rendimientos frente a CETES y Fibras
En cuanto a rentabilidad, indicó que los proyectos de deuda inmobiliaria ofrecen actualmente tasas anuales de entre 14 y 15%, frente a niveles cercanos al 7% en CETES.
“Mientras mayor rendimiento, mayor riesgo”, advirtió.
A diferencia de los CETES (donde el riesgo está vinculado al país) en el crowdfunding inmobiliario el riesgo depende del desempeño del proyecto y del desarrollador.
El modelo más común consiste en que múltiples inversionistas financian la construcción de un desarrollo y reciben capital e intereses una vez que el proyecto se vende.
En el caso de inversiones en inmuebles productivos, similares en lógica a los activos que estructuran las Fibras, el rendimiento inmediato por rentas puede ser bajo; sin embargo, al incorporar la plusvalía en horizontes de 10 a 15 años, el retorno puede acercarse a niveles cercanos al 20%.
Además, el esquema permite diversificación con montos pequeños, lo que ayuda a mitigar riesgos al distribuir el capital en distintos proyectos.
Corrupción y permisos, riesgos estructurales
Más allá del riesgo comercial, uno de los principales desafíos del sector inmobiliario en México está relacionado con licencias y permisos.
Padilla reconoció que los retrasos regulatorios impactan directamente los tiempos y flujos de los proyectos y que el entorno actual ha elevado la incertidumbre.
“Está relacionado con licencias y permisos. Y esto es feo decirlo así, pero está relacionado con la corrupción y los ciclos que haya”, afirmó.
Señaló que en distintos niveles pueden presentarse costos informales para agilizar autorizaciones, lo que incrementa gastos y retrasa desarrollos.
Para mitigar riesgos financieros, explicó que la plataforma exige garantías reales a los desarrolladores, como el propio inmueble u otros activos, que pueden ejecutarse en caso de incumplimiento.
Industria joven en consolidación
El crowdfunding en México es una industria reciente. Las plataformas más longevas iniciaron operaciones hace poco más de una década y enfrentaron un “reset” con la entrada en vigor de la Ley Fintech.
Actualmente, dijo, el sector muestra una dualidad entre plataformas consolidadas y otras en etapa de construcción de modelo.
En el caso de Briq.mx, informó que al cierre de 2025 la plataforma acumuló un fondeo histórico de MXN$ 2,950 millones. Para 2026 estimó alcanzar alrededor de MXN$ 860 millones en nuevos fondeos, frente a los cerca de MXN$ 720 millones colocados en 2025.
Padilla añadió que la evolución del sector ha permitido atraer a desarrolladores de mayor tamaño y fondos de inversión interesados no sólo en el capital, sino en la infraestructura tecnológica y operativa que ofrecen estas plataformas.
“El crowdfunding, además de ofrecer dinero al que solicita un proyecto, también ofrece una infraestructura para que eso suceda”, concluyó.















