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Durante 2026, las fintech no solo avanzaron en inclusión financiera, sino que comenzaron a cerrarle el paso a la banca tradicional en zonas rurales, al desplegar una infraestructura que ya supera en más de 300% a la de los bancos en México.

De acuerdo con el Panorama Anual de Inclusión Financiera de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), mientras la banca comercial y entidades de ahorro popular concentran alrededor de 1.4 millones de terminales punto de venta, los agregadores no bancarios alcanzaron cerca de 4.6 millones de dispositivos en el país.

El dato refleja un cambio estructural: los servicios financieros dejaron de depender de sucursales y comenzaron a operar desde aplicaciones, terminales móviles y comercios locales.

Banca no llega a zonas rurales al sur del país

El rezago es más evidente en entidades del sur del país como Chiapas, Oaxaca y Guerrero, donde la dispersión geográfica y la falta de infraestructura han limitado la presencia de la banca tradicional.

En el caso de Chiapas, por ejemplo, existen poco más de 500 sucursales financieras, lo que obliga a miles de personas a recorrer largas distancias para realizar operaciones básicas.

Esta realidad se replica en comunidades rurales de Oaxaca y Guerrero, donde el acceso a servicios financieros formales sigue siendo limitado.

En ese vacío, las fintech encontraron una oportunidad para crecer y posicionarse como la principal puerta de acceso a servicios financieros.

Mercado Pago convierte tiendas en sucursales

Mercado Pago apostó por una red física de más de 45,000 puntos para depósito y retiro de efectivo, que funcionan como “mini sucursales” en comunidades sin infraestructura bancaria.

Este modelo permitió que usuarios sin cuenta tradicional puedan digitalizar su dinero y utilizarlo para pagos o transferencias. Al cierre de 2025, el ingreso de dinero a cuentas digitales creció 120%, impulsado por operaciones en tiendas de barrio.

Clip conecta negocios sin depender de internet

Por su parte, Clip resolvió una de las principales barreras en zonas rurales: la conectividad.

Sus dispositivos con internet integrado permitieron que pequeños comercios acepten pagos con tarjeta sin necesidad de Wi-Fi, lo que facilitó que 94% de los municipios del país cuenten con cobertura de pagos digitales.

Más que sustituir a la banca, su modelo incorporó a miles de negocios al sistema financiero desde el punto de venta.

Revolut entra por las remesas

En este nuevo mapa financiero, Revolut comenzó a posicionarse en México a través del envío de remesas, un flujo clave para las comunidades rurales.

Clientes utilizan su plataforma para mandar dinero desde el extranjero hacia el país, evitando traslados de horas para retirar efectivo.

La apuesta es que esos recursos puedan utilizarse directamente en pagos digitales dentro de la misma localidad, sin pasar por sucursales bancarias.

El avance de estas plataformas dejó al descubierto el rezago de la banca tradicional, cuyo modelo de sucursales físicas no logró responder a las necesidades de las zonas rurales. Hoy, esa brecha se mide en millones de terminales.