

Apple ha dirigido advertencias legales personales a decenas de empleados de OpenAI que anteriormente trabajaron en la compañía, en busca de evidencia que respalde sus acusaciones de que el creador de ChatGPT se apropió de sus secretos comerciales.
De acuerdo con varias personas familiarizadas con el caso, alrededor de 40 exempleados de Apple que hoy trabajan en OpenAI recibieron cartas en las que se les instruye preservar documentos y comunicaciones, además de solicitar reuniones con los abogados de la empresa.
Apple y OpenAI declinaron hacer comentarios.
La decisión de enviar cartas legales directamente a los empleados refleja la estrategia agresiva adoptada por Apple, luego de que la semana pasada presentó una demanda de gran alcance en la que acusa a OpenAI y a dos de sus empleados de robar planes confidenciales relacionados con hardware.
El enfrentamiento ocurre mientras el desarrollador de ChatGPT trabaja junto con el exjefe de diseño de Apple en el desarrollo de sus propios dispositivos.
En los documentos presentados ante la Corte, Apple aseguró que las pruebas incluidas representan apenas “la punta del iceberg” respecto a la conducta que atribuye a OpenAI. El laboratorio de IA ha respondido que, aunque toma las acusaciones con seriedad, no tiene conocimiento de “ninguna evidencia que sustente la demanda”.
OpenAI afirmó además que “no tiene interés” en los secretos comerciales de otras empresas.
La demanda representa un rompimiento espectacular en la relación entre dos de los nombres más importantes de Silicon Valley y abre un importante frente legal para la startup, justo cuando se prepara para su esperada oferta pública inicial (IPO).
Apple sostiene en su demanda que todo el negocio de hardware de OpenAI está comprometido por el uso indebido de secretos comerciales, lo que podría generar complicaciones legales para sus planes de lanzar una familia propia de dispositivos de inteligencia artificial.
Ambas compañías habían colaborado anteriormente para integrar la tecnología de OpenAI en el asistente de voz Siri. Sin embargo, Apple posteriormente se asoció con Google para sus funciones más recientes, utilizando sus modelos como base del asistente de voz y texto, similar a ChatGPT, presentado en junio.
La demanda presentada el viernes pasado menciona únicamente a dos personas, entre ellas un importante diseñador de dispositivos de Apple que actualmente es el jefe de hardware de OpenAI. No incluye al CEO de OpenAI, Sam Altman, ni a Jony Ive, exdirector de diseño de Apple, quien se incorporó a la empresa el año pasado tras la compra de su estudio de diseño IO por u$s 6,400 millones.
No obstante, como muestra de la amplitud y el tono combativo que podría alcanzar la batalla legal, poco después de presentar la demanda los abogados de Apple enviaron una oleada de cartas individuales a aproximadamente el 10% de los 400 exempleados de Apple que actualmente trabajan en OpenAI, según las personas consultadas.
Se espera que el primer dispositivo de OpenAI sea un equipo portátil, del tamaño de la palma de la mano y pensado para el hogar, similar a una bocina inteligente. El diseño no incluirá pantalla, pero sí incorporará un micrófono y cámaras capaces de captar señales de audio y video del entorno.
De acuerdo con personas familiarizadas con los planes de la empresa, el dispositivo contará con un asistente de IA capaz de utilizar datos personales e interacciones cotidianas del usuario. Incluso antes de que Apple presentara la demanda, OpenAI no esperaba comenzar a distribuir este dispositivo durante este año.
OpenAI también ha enfrentado desafíos para definir la personalidad del asistente, buscando un equilibrio entre ser útil y evitar resultar intrusivo, reportó previamente el Financial Times. Asimismo, la empresa ha lidiado con preocupaciones relacionadas con la privacidad y con la dificultad de encontrar chips lo suficientemente potentes para ejecutar sus modelos de IA en un dispositivo dirigido al mercado masivo.
Con información adicional de Daniel Thomas, en Londres.













