

Los proyectos de inversión empiezan a destrabarse y el Gobierno Federal pone especial atención a incrementar la capacidad de generación de energía eléctrica.
México espera la llegada de inversiones multimillonarias del sector privado a partir de la segunda etapa del nearshoring y la política comercial de norteamérica, lo que elevará la demanda de energía en el país.

Para satisfacer esta demanda, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció una inversión de MXN $739,000 millones para incorporar nueva capacidad de generación eléctrica por 32 mil megawatts (MW) de aquí a 2030.
Del total de la capacidad que se instalará en los próximos cuatro años, prácticamente 70% será de energías verdes, es decir 22 mil MW. Este plan incluye la generación de energía eólica, fotovoltaica, geotermia, hidroeléctrica, termosolar y hasta hidrógeno verde.
“Por primera vez en la historia, estamos con proyectos de 32 mil megawatts, algo histórico en seis años. Y el 70 por ciento de ellos son renovables”, destacó.
La mandataria destacó que con el uso de fuentes renovables de energía se reducirá el consumo de combustibles fósiles como el petróleo, el carbón y el gas natural, por lo que se pasará de energías que emiten contaminantes que afectan la salud y gases que provocan el cambio climático a energías limpias que no emiten gases de efecto invernadero.
“Además han disminuido su costo de inversión de manera muy importante por su uso a nivel mundial, para nosotros son indispensables para cambiar lo que se llama ‘la matriz energética’: que dejemos de consumir combustibles fósiles y aumentemos las energías renovables”, añadió.
El giro en la política energética es drástico incluso para el propio mandato de la presidenta Sheinbaum, pues apenas en julio del año pasado mostró cierta reticencia a los proyectos renovables.
“El problema de la energía solar es que solo genera electricidad cuando hay sol; por la noche no puede funcionar”, declaró la mandataria en el mismo escenario apenas hace 11 meses.
Sin embargo, la presidenta ha marcado distancia en relación con la política energética del sexenio pasado, pues además de incluir una fuerte inversión en capacidad eléctrica a partir de energías renovables, particularmente la fotovoltaica, también levantó la polémica al integrar en su plan energético al fracking para incrementar la extracción de petróleo y gas en el país.
Dominio del sector público
A la conferencia matutina asistió la titular de la Secretaría de Energía (Sener), Luz Elena González Escobar, quien destacó que la generación eléctrica se concentrará todavía más en el sector público, pues representará 61% del total, contra 43% que registró en 2023.
En este sentido, González Escobar también dijo que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) aportará 79 por ciento de la nueva capacidad instalada con recursos propios o a través del esquema de proyectos mixtos de activos de generación que pasarán a ser propiedad del Estado.
La titular de la Sener añadió que esta nueva capacidad está estipulada en el Plan de Fortalecimiento y Expansión del Sector Eléctrico, donde la energía solar fotovoltaica liderará la instalación de la nueva capacidad.
La funcionaria detalló que la meta al 2030 es generar el 38 por ciento de la energía de todo el país con fuentes renovables, lo que significa que se incrementará en 140 por ciento la generación con fuentes fotovoltaicas, en 90 por ciento con geotermia y en 70 por ciento con energía eólica y a través de mantenimiento en centrales del 18 por ciento con hidroeléctrica.
Apuntó que para el respaldo de la nueva capacidad renovable, también se estableció la instalación de 9 mil 900 MW en cinco plantas con tecnología de ciclo combinado con base en gas natural para proporcionar energía firme al sistema.
Menos gas
Uno de los principales retos que enfrenta el sector energético del país es el abasto de gas natural, pues la secretaria recordó que 79% de la generación de energía depende de fuentes fósiles, y el gas natural es el principal insumo.
México importa alrededor de 70% del gas que consume, particularmente de Estados Unidos, pero con esta inversión, la dependencia de los combustibles fósiles bajaría a 62% en 2030.
Según sus cálculos, la nueva capacidad renovable a construirse equivaldrá a evitar la construcción de 55 plantas de ciclo combinado y las emisiones de unos 69 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) equivalente.
Proyectos emblemáticos en el Noroeste
Además, la directora general de la CFE, Emilia Calleja Alor, detalló que dos de los centros de generación que se desarrollarán en el país serán las obras insignia para el sector energético y se ubicarán en Sonora y Baja California Sur.
El proyecto de Baja California Sur, denominado Oasis, busca abastecer de energía de manera independiente a la zona del municipio de Mulegé, de ese estado, mediante energía solar y producción de hidrógeno verde.
El plan estipula un sistema aislado consistente en la instalación de 72 MW en paneles solares con 20 MW de almacenamiento en baterías. Del monto total, unos 20 MW se destinarán a la producción de hidrógeno que ayudará a la generación de energía por 6 MW a través de celdas de combustible.
Con este proyecto se generará electricidad limpia para 400 mil hogares, al tiempo que se evitarán emisiones por 94 mil 389 toneladas de CO2 y reducir el consumo de diésel y combustóleo para generar electricidad en 23 mil metros cúbicos al año.
Además, la CFE continuará con el desarrollo del parque fotovoltaico de Puerto Peñasco, con la central “Rafael Galván Maldonado” que tendrá una capacidad total de mil MW y cuya construcción se desarrolla en cuatro fases.
Las dos primeras, ya concluidas y de 120 y 300 MW, respectivamente, tuvieron inversiones por u$s 164 y u$s 677 millones.
Para diciembre de 2027 está agendada la conclusión de la tercera fase que agregará otros 300 MW y habrá requerido inversiones por u$s 294 millones, mientras que la cuarta y última fase podría quedar lista para marzo de 2028 con 280 MW de capacidad y con u$s 344 millones.
Al término del proyecto se habrán destinado u$s 1,479 millones de dólares.















