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Los alimentos podrían convertirse para los gobiernos en un asunto de seguridad nacional tan importante como hoy lo son el petróleo, el gas o los minerales estratégicos.

De acuerdo con Les Finemore, cofundador de Moreton Capital Partners, un hedge fund especializado en materias primas e inteligencia artificial, prevé una nueva etapa de volatilidad en los mercados agrícolas impulsada por fenómenos climáticos extremos.

“Los alimentos se convertirán en seguridad nacional”, dijo en entrevista con El Cronista.

La advertencia del especialista surge luego de que el mercado concentrara su atención en conflictos geopolíticos mismos que detonaron tensiones en las cadenas de suministro global ente presiones en el precio del petróleo y gas. Sin embargo, para Finmore el mayor riesgo podría encontrarse en otro frente: el clima.

El riesgo que el mercado está ignorando

Finemore considera que los inversionistas están subestimando los efectos de un posible “súper El Niño” durante 2026, un fenómeno que podría alterar la producción agrícola en distintas regiones del mundo y provocar nuevas presiones inflacionarias.

“Creemos que el principal detonante para 2026 será ”El Niño". Está previsto que sea un súper El Niño, posiblemente el más severo registrado”, mencionó.

La Organización Meteorológica Mundial dio a conocer la semana pasada, con un “90% de probabilidad”, que el fenómeno natural “El Niño” aparecerá en el segundo semestre de 2026 y no se descarta intensidad elevada.

De acuerdo con su análisis, Asia sería una de las regiones más afectadas, aunque también podrían observarse impactos en la producción agrícola de Centroamérica y el norte de Sudamérica.

De manera desagregada, China e India destacan por ser grandes productores de cereales, algodón y arroz; mientras que en Indonesia y Malasia se enfocan en la producción de aceite de palma.

En tanto que Centro y Sudamérica mantienen una alta producción de maíz, soja, café, azúcar de caña, cereales, carne de bovino, plátano, jugo de naranja y aceite de palma.

El resultado sería una mayor volatilidad en productos como maíz, trigo, cacao, aceites vegetales y otros insumos agrícolas esenciales para la cadena alimentaria global.

De energéticos a alimentos

Durante los últimos años, gobiernos de todo el mundo han impulsado políticas para asegurar el acceso a minerales considerados estratégicos para la transición energética y el desarrollo tecnológico, como litio, cobre, níquel y tierras raras.

Finemore proyecta que algo similar comenzará a ocurrir con ciertos productos agrícolas.

La seguridad alimentaria se convertirá en seguridad nacional de la misma forma en que los minerales críticos se han convertido en seguridad nacional”, dijo.

Según el gestor, los fenómenos climáticos extremos pueden generar caídas abruptas en la producción agrícola de países exportadores clave, provocando escasez regional y fuertes incrementos de precios.

Como ejemplo citó el caso de Sudáfrica durante el episodio de “El Niño” de 2015-2016, cuando la producción de maíz se redujo aproximadamente a la mitad, afectando el suministro de alimentos en distintos países africanos.

Inflación de alimentos en el horizonte

El estratega en Moreton Capital Partners anticipa que los efectos climáticos podrían traducirse en una nueva ola de inflación alimentaria durante los próximos 12 a 18 meses.

El fondo considera que los impactos no se limitarán a los cultivos directamente afectados por sequías o lluvias extremas, sino que también podrían extenderse a fertilizantes, logística y cadenas globales de suministro.

“Creemos que la inflación de alimentos podría acelerarse significativamente en los próximos 12 a 18 meses”, dijo Finemore.

La firma incluso prepara un fondo especializado para invertir en oportunidades derivadas de “El Niño”, dirigido principalmente a aseguradoras y grandes inversionistas institucionales que buscan protegerse frente a riesgos climáticos.

La estrategia contempla posiciones en mercados agrícolas de Sudáfrica, Australia, Filipinas y otras regiones donde los patrones climáticos podrían alterar la oferta global de materias primas.