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Un testamento es un acto jurídico personal, libre y revocable mediante el cual una persona dispone cómo se distribuirán sus bienes y derechos después de su fallecimiento. Es la manifestación formal de la última voluntad de alguien, plasmada ante la ley, para decidir el destino de su patrimonio; hacerlo evita futuros conflictos familiares, gastos innecesarios y largos juicios.

Cada año, el gobierno de México impulsa en septiembre el “Mes del Testamento”, con notarios que ofrecen 50% de descuento e incluso gratuidad para adultos mayores, con el fin de fomentar que más personas otorguen su testamento. Esto resalta la importancia de anticipar la sucesión: heredar paz y certeza jurídica a la familia.

Qué es una sucesión y cómo se tramita

La sucesión hereditaria es el proceso legal por el cual el patrimonio de una persona fallecida se transmite a sus herederos. Según el artículo 1281 del Código Civil Federal, la herencia comprende todos los bienes, derechos y obligaciones del difunto que no se extinguen con su muerte.

Se despide la Ley de Sucesiones: cómo debe dividirse la herencia cuando no hay testamento y quiénes quedan afuera

Esta transmisión puede ocurrir de dos formas:

  • mediante testamento: sucesión testamentaria
  • si no hay testamento válido, por disposición de la ley: sucesión intestada.

El proceso normalmente consta de varias etapas: identificación de herederos, nombramiento de un albacea, elaboración de un inventario y avalúo de bienes, pago de deudas y, finalmente, la partición y adjudicación de los bienes entre los herederos.

Qué ocurre si no hay testamento: quién se queda con la herencia

Cuando alguien fallece sin testamento, es la ley la que determina quiénes son los herederos y en qué proporción. El orden de prelación establece que primero heredan los descendientes en línea recta: hijos y, en su representación, los nietos); luego el cónyuge o concubina; después los ascendientes: padres o abuelos; posteriormente los parientes colaterales hasta el cuarto grado, como hermanos, sobrinos, tíos y primos. A falta de todos ellos, los bienes pasan al Estado.

En una sucesión intestada es obligatorio publicar edictos en periódicos y boletines judiciales para convocar a cualquier persona con derecho a heredar. El proceso suele ser más tardado y costoso que uno testamentario, y puede generar tensiones familiares.

Como advierte el Gobierno de México:

“Si no dejas testamento, la ley establece quiénes serían los herederos… esta situación puede provocar gastos elevados, pérdida de tiempo y conflictos entre familiares”.

Es importante destacar que, en ambos tipos de sucesión, los herederos responden de las deudas del difunto únicamente hasta donde alcancen los bienes de la herencia, sin comprometer su patrimonio propio.

Ante cualquiera de estos escenarios, contar con asesoría legal especializada es fundamental para garantizar que los derechos de cada heredero sean reconocidos correctamente conforme al Código Civil.