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Los versículos bíblicos para este viernes 2 de agosto

Lectura de la profecía de Jeremías 26, 1-9

Al principio del reinado de Joaquín, hijo de Josías y rey de Judá, el Señor le habló a Jeremías y le dijo: "Esto dice el Señor: 'Ve al atrio del templo y diles a todos los habitantes de Judá que entran en el templo para adorar al Señor, todas las palabras que yo te voy a ordenar, sin omitir ninguna. A ver si las escuchan y se convierten de su mala vida y me arrepiento del castigo que he pensado imponerle a causa de sus malas acciones'.

Diles, pues: 'Esto dice el Señor: Si no me obedecen, ni cumplen la ley que he dado, ni escuchan las palabras de mis siervos, los profetas, que sin cesar les he enviado y a quienes ustedes no han escuchado, entonces yo trataré a este templo como al de Siló y haré que esta ciudad sirva de escarmiento para todos los pueblos de la tierra'".

Los sacerdotes, los profetas y el pueblo oyeron a Jeremías pronunciar estas palabras en el templo del Señor. Y cuando él terminó de decir cuanto el Señor le había mandado, los sacerdotes y los profetas lo apresaron, diciéndole al pueblo: "Este hombre debe morir, porque ha profetizado en nombre del Señor que este templo será como el de Siló y que esta ciudad será destruida y quedará deshabitada". Entonces la gente se amotinó contra Jeremías en el templo del Señor.

Los versículos de la Biblia para este viernes 2 de agosto

Lectura del santo evangelio según san Mateo 13, 54-58

En aquel tiempo, Jesús llegó a su tierra y se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal forma, que todos estaban asombrados y se preguntaban: "¿De dónde ha sacado éste esa sabiduría y esos poderes milagrosos? ¿Acaso no es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama María su madre y no son sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Qué no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde, pues, ha sacado todas estas cosas?" Y se negaban a creer en él.

Entonces, Jesús les dijo: "Un profeta no es despreciado más que en su patria y en su casa". Y no hizo muchos milagros allí por la incredulidad de ellos.

La palabra del papa Francisco para el viernes 2 de agosto

El papa Francisco destaca que los paisanos de Jesús conocían su nombre y su apariencia, pero no lo reconocían en su verdadera identidad. Se quedaban en la superficie y rechazaban la novedad que Jesús traía consigo. Esto se debe a la comodidad de aferrarse a las costumbres y a los prejuicios que limitan la apertura a lo nuevo y sorprendente.

El Papa resalta la importancia del asombro en el encuentro con Dios. El asombro es la reacción natural cuando nos encontramos con la presencia divina. Es un certificado de garantía de que ese encuentro es verdadero y no solo una costumbre. El asombro nos ayuda a romper con la monotonía y a mantener viva nuestra fe, evitando que se convierta en una letanía cansada.

Además, explica que leemos en el Evangelio: muchas veces, la gente que encuentra a Jesús y lo reconoce, siente el asombro. Y nosotros, con el encuentro con Dios, tenemos que ir en este camino: sentir el asombro. Es como el certificado de garantía que ese encuentro es verdad, no es costumbre.