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Hay un truco casero que puede marcar la diferencia al momento de preparar papas fritas caseras: agregar un poco de vinagre al agua antes de freírlas. La técnica es utilizada tanto por cocineros profesionales como por aficionados que buscan conseguir papas crujientes por fuera y suaves por dentro.

El método consiste en incorporar vinagre al agua donde se hierven o blanquean las papas previamente a la fritura. Según explicó el chef David Davidov, esta práctica ayuda a que mantengan su forma durante la cocción y no se desarmen al entrar en contacto con el aceite caliente.

Rociar vinagre en las papas antes de freírlas: para qué sirve y por qué recomiendan hacerloEl Cronista | Grok

¿Por qué se agrega vinagre a las papas antes de freírlas?

La explicación está relacionada con la acidez del vinagre. Su principal componente, el ácido acético, modifica el pH del agua de cocción y puede influir sobre la pectina presente en las células de la papa.

De esta manera, la estructura del alimento se mantiene más firme durante la cocción, lo que reduce las posibilidades de que las tiras se rompan o pierdan su forma durante la fritura.

El chef Alex Guarnaschelli también señlaó que utiliza este procedimiento para preparar tanto papas fritas como chips

El tratamiento previo también tiene un efecto sobre el almidón y la humedad. Al hervir o remojarlas en agua con una pequeña cantidad de vinagre, parte del almidón llega a la superficie. Durante la fritura, esto contribuye a formar una capa exterior más crujiente, mientras el interior conserva una textura tierna.

Además, el control de la humedad superficial ayuda a conseguir un dorado más parejo y puede disminuir la tendencia de algunas zonas a quemarse antes que otras.

Cómo usar vinagre para que las papas no se desarmen

Para probar este método casero, el primer paso es cortar las papas en tiras de tamaño similar, de modo que todas tengan una cocción pareja.

Luego, se deben colocar en una mezcla de agua y vinagre. Food Republic recomienda utilizar aproximadamente una cucharada de vinagre blanco por cada litro de agua.

El vinagre blanco es importante porque tiene un sabor relativamente neutro y no modifica demasiado el gusto del alimento.

El siguiente paso consiste en blanquear las papas durante unos minutos. El tiempo puede variar según el grosor de las tiras, pero distintas recomendaciones sitúan el proceso entre 10 y 20 minutos. La clave es retirarlas cuando estén tiernas, pero todavía firmes y sin llegar a deshacerse.

Una vez terminada esta etapa, hay que escurrirlas y secarlas muy bien antes de llevarlas al aceite. Eliminar el exceso de agua es fundamental para obtener una superficie crujiente y evitar salpicaduras durante la fritura.

El secreto está en freírlas dos veces

Para conseguir una textura similar a la de las papas de restaurante, una de las técnicas más utilizadas es el doble freído.

Primero, se cocinan en aceite a una temperatura aproximada de 150 °C, lo suficiente para que se cocinen por dentro sin llegar a dorarse demasiado. Después se retiran y se dejan enfriar.

En una segunda etapa, se vuelven a colocar en aceite, esta vez a una temperatura cercana a los 190 °C. Esta fritura final permite desarrollar la corteza dorada y crujiente que caracteriza a unas buenas papas fritas.

La combinación del blanqueado con vinagre y la doble fritura busca que las tiras conserven su estructura mientras desarrollan una superficie crocante, sin perder la textura suave del interior.