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El sur de la Ciudad de México esconde secretos donde convergen la época colonial, la revolución industrial y el desarrollo económico contemporáneo. Detrás de modernos espacios de esparcimiento se ocultan antiguos predios que pertenecieron a Hernán Cortés y que, siglos después, fueron transformados por el empresario Carlos Slim a través de Grupo Carso.

Actualmente, allí emergieron complejos de gran magnitud como Plaza Loreto y Plaza Inbursa Cuicuilco. De esta manera, la reconversión urbana no solo redefinió el comercio capitalino con más de 130 locales, salas de cine y parques, sino que rescató un legado patrimonial único en su tipo.

¿Cómo pasaron estos terrenos de Hernán Cortés a convertirse en centros industriales?

La historia de estos predios se remonta al siglo XVI cuando, según registros históricos y del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Hernán Cortés obtuvo el permiso en 1525 para construir molinos que aprovechaban la fuerza del agua de la región. Con el paso de los años y tras el México independiente, los terrenos evolucionaron hacia la industria forestal y papelera.

En 1825, las instalaciones dieron vida a la Fábrica de Papel Loreto, consolidándose como la primera planta productora de papel del país independiente, un legado que más tarde se integraría con la planta de Peña Pobre bajo la dirección de la familia Lenz a principios del siglo XX.

¿De qué manera Carlos Slim y Grupo Carso rescataron este patrimonio industrial?

Hacia la década de 1980, las emblemáticas plantas papeleras enfrentaban el desgaste operativo y el asedio de la mancha urbana. Fue en 1984, según archivos de Grupo Carso, cuando Carlos Slim adquirió los predios de las Fábricas de Papel Loreto y Peña Pobre.

En lugar de optar por una demolición total, el corporativo apostó por un innovador proyecto de arqueología industrial y rescate patrimonial, reconvirtiendo los espacios fabriles abandonados en modernos centros de consumo, cultura y entretenimiento sin perder la identidad histórica del lugar.

¿Qué características y atractivos ofrecen hoy Plaza Loreto y Plaza Inbursa Cuicuilco?

La intervención dio origen a dos de los centros comerciales y recreativos más concurridos del sur de la capital:

  • Plaza Loreto: inaugurada a principios de la década de 1990 (1993), destaca por integrar muros de piedra originales, chimeneas de ladrillo y maquinaria monumental de la época —como la histórica máquina Supercalandria— que hoy funcionan como piezas de museo. Además, en sus inicios albergó importantes recintos de exhibición artística vinculados al Museo Soumaya.
  • Plaza Inbursa Cuicuilco: abierto a finales de 1997 sobre la sección de Peña Pobre, este complejo combina más de 130 locales comerciales, salas de cine de gran formato y amplias áreas verdes y parques diseñados para el esparcimiento familiar.

¿Por qué esta transformación urbana es un referente de sostenibilidad y cultura?

La transformación de estas antiguas fábricas en imperios comerciales demuestra cómo el desarrollo inmobiliario y el patrimonio histórico pueden coexistir.

Al conservar la arquitectura fabril, chimeneas y herramientas de producción originales, los visitantes disfrutan de una experiencia que fusiona el comercio actual, la gastronomía y el entretenimiento con la memoria histórica de México, consolidando el proyecto de Grupo Carso como un modelo de reciclaje urbano y preservación cultural en la Ciudad de México.