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El secretario del Trabajo y Previsión Social, Marath Bolaños López, anunció que, como parte de la implementación gradual de la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales en México, se pondrá en marcha un sistema de registro electrónico obligatorio para todas las empresas del país.
Esta medida busca garantizar el cumplimiento efectivo de los nuevos horarios y asegurar que las horas extraordinarias sean debidamente compensadas.
Según el calendario establecido, la primera reducción de dos horas en la jornada laboral se aplicará en 2027, con el objetivo de alcanzar las 40 horas semanales para 2030.

Límite de cuatro horas extras y protección especial para jóvenes trabajadores
Una de las modificaciones más significativas que acompañará la reforma laboral es la regulación estricta del tiempo extraordinario. Las autoridades explicaron que, aunque el monto a pagar por horas extras no sufrirá modificaciones, se establecerá por primera vez un límite máximo de cuatro horas extraordinarias, poniendo fin a la práctica actual donde no existe un tope definido para las jornadas denominadas “dobles” o “triples”.
Además, se establecerá una protección para los trabajadores jóvenes. La reforma laboral incluirá una prohibición expresa para que menores de edad y jóvenes trabajadores realicen tiempo extraordinario.
Esta restricción busca evitar la explotación laboral de jóvenes y garantizar que puedan mantener un equilibrio saludable entre sus actividades laborales, educativas y personales.

Calendario de implementación: del 2026 hasta el 2030, un cambio progresivo
El proceso de implementación de la reforma laboral seguirá un calendario gradual y bien definido, diseñado para permitir que tanto empresas como trabajadores se adapten a las nuevas condiciones. Según trascendió, el primer paso será la aprobación.
Una vez superada esta etapa, el año 2026 se designará como período de preparación y transición.
La primera reducción efectiva ocurrirá en 2027, cuando la jornada laboral máxima disminuirá de 48 a 46 horas semanales. Este cambio inicial servirá como prueba piloto para evaluar el impacto real de la medida y realizar los ajustes necesarios antes de continuar con el proceso de reducción. Posteriormente, se implementarán recortes adicionales en los años subsecuentes hasta alcanzar la meta final de 40 horas semanales en 2030.
Este enfoque gradualista refleja la intención del gobierno federal de equilibrar la urgencia de mejorar las condiciones laborales con la necesidad de mantener la estabilidad económica y evitar resistencias que pudieran sabotear la reforma. La administración de Claudia Sheinbaum apuesta a que esta transición escalonada permitirá demostrar empíricamente los beneficios de la reducción de jornada, facilitando así la aceptación social y empresarial del cambio.
Con la promesa explícita de que la reforma no afectará “prestaciones, salarios, ni derechos de las y los trabajadores”, México busca posicionarse a la vanguardia en materia de derechos laborales en América Latina.















