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Una práctica que miles de viajeros realizan con frecuencia en los outlets de Estados Unidos se convirtió en la nueva obsesión de las autoridades migratorias. Lo que muchos consideraban una forma inteligente de aprovechar las ofertas podría terminar en la cancelación permanente de la visa americana y la prohibición de entrada al país.

El motivo de este giro es el endurecimiento de los controles migratorios, que ahora incorporan tecnología avanzada para detectar a quienes cruzan la frontera con intenciones comerciales encubiertas bajo el turismo. En particular, se puso la lupa sobre la compra de mercadería en grandes cantidades con fines de reventa.

Esta práctica, extremadamente común en ciudades fronterizas y en destinos populares como Miami, Orlando o Los Ángeles, está siendo monitoreada de cerca por agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), quienes cuentan con la facultad de sancionar de manera inmediata a los infractores.

En ese contexto, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México emitió una advertencia sin precedentes que encendió las alarmas entre los viajeros. El organismo fue contundente: adquirir mercadería para revenderla en el país de origen constituye una falta grave.

Miami, Orlando, McAllen y otras ciudades clave se convirtieron en focos de control para detectar compras masivas con fines comerciales encubiertos. Fuente: archivo
Miami, Orlando, McAllen y otras ciudades clave se convirtieron en focos de control para detectar compras masivas con fines comerciales encubiertos. Fuente: archivo

Alerta máxima: la compra de ropa en outlets que te puede dejar sin visa para siempre

Las autoridades migratorias estadounidenses identificaron un patrón preocupante entre los portadores de visa de turista: la adquisición masiva de mercancía en outlets con el objetivo de revenderla en sus países de origen.

Esta práctica, conocida coloquialmente como “fayuca hormiga” en México, se multiplicó exponencialmente debido a la proliferación de las redes sociales y plataformas de comercio electrónico que facilitan la reventa.

Los outlets de ciudades como Miami, McAllen, Laredo y San Diego se convirtieron en puntos críticos de vigilancia. Allí, los agentes buscan diferenciar entre una compra de uso personal y una actividad comercial encubierta, una distinción que no siempre resulta evidente, pero que se apoya en criterios específicos.

Entre los principales indicadores se encuentran la adquisición de grandes cantidades de artículos idénticos —por ejemplo, varias prendas del mismo modelo en distintas tallas—, la frecuencia de viajes a zonas comerciales concretas, la presencia de listas de compra organizadas por cliente y, especialmente, la existencia de evidencia en redes sociales donde el viajero promociona productos estadounidenses para su venta.

Cuando se detecta una actividad comercial no autorizada, las consecuencias pueden ser inmediatas y severas. El oficial migratorio está facultado para cancelar la visa americana en el mismo cruce fronterizo, confiscar la mercancía adquirida e imponer multas que van de los 1,000 a los 10,000 dólares. En situaciones más graves, también pueden iniciarse procedimientos legales por violación a las condiciones migratorias.

En los casos extremos, o cuando existe reincidencia, el viajero puede enfrentar prohibiciones de ingreso a Estados Unidos que van de cinco a diez años, e incluso sanciones permanentes que le impidan volver a entrar al país.

Las autoridades migratorias endurecieron los controles sobre viajeros con visa de turista que compran mercadería en outlets para revenderla en sus países de origen. Fuente: Shutterstock.
Las autoridades migratorias endurecieron los controles sobre viajeros con visa de turista que compran mercadería en outlets para revenderla en sus países de origen. Fuente: Shutterstock.

¿Por qué está prohibida la reventa con visa de turista?

La reventa de mercancía adquirida en Estados Unidos está estrictamente prohibida para quienes ingresan al país con una visa de turista (B1/B2) porque este tipo de visa no autoriza ningún tipo de actividad comercial o lucrativa, ni dentro ni fuera del territorio estadounidense. Su uso está limitado exclusivamente a fines recreativos, visitas familiares, tratamientos médicos o actividades de corto plazo sin remuneración.

Desde la perspectiva migratoria, comprar productos con intención de reventa equivale a realizar negocios sin el permiso correspondiente, una violación directa a las condiciones bajo las cuales se otorgó la visa. Para las autoridades, no importa si la venta se realiza en el país de origen del viajero: el simple hecho de adquirir mercancía con fines comerciales ya constituye una infracción.

Además, esta práctica genera múltiples alertas para el gobierno estadounidense. Por un lado, se considera una forma de competencia desleal frente a empresas que sí pagan impuestos, aranceles y cuentan con licencias comerciales. Por otro, puede implicar evasión fiscal, contrabando hormiga y uso indebido del sistema migratoria.