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Bogotá está a punto de cambiar para siempre. La capital de Colombia construye a paso acelerado lo que será el metro elevado más largo de América del Sur, y los trenes que lo van a mover ya están llegando desde China.

Con un avance del 77% en las obras, más de 15.000 trabajadores en simultáneo y pruebas sobre el viaducto previstas para junio de 2026, la ciudad que más tardó en tener metro en la región está a punto de convertirse en la que tenga el sistema más ambicioso.

Los trenes fabricados por CRRC Corporation Limited llegan desde China tras extensas pruebas de funcionamiento y serán operados de forma totalmente automática, sin conductor y con tecnología de control CBTC. Fuente: Canva

Los trenes que vienen de China: sin conductor, con inteligencia artificial y listos para operar solos

Los vagones son fabricados por CRRC Corporation Limited, una de las mayores empresas de material rodante del mundo, en la ciudad china de Changchun. El proceso de producción es exhaustivo: antes de salir de China, cada tren recorre hasta 2.500 kilómetros de prueba en modos manual y automático para certificar que todos sus sistemas funcionen correctamente. Luego son trasladados al puerto de Qingdao, desde donde inician el viaje marítimo hacia Colombia.

Una vez en el puerto de Cartagena, las unidades son transportadas por tierra hasta el patio taller de Bosa, en el sur de Bogotá, donde se realizan nuevas revisiones técnicas antes de integrarlos al sistema.

Cada unidad tiene seis vagones y opera de forma completamente automática: sin conductor a bordo, con señalización inteligente CBTC, frenado automatizado y cuatro motores eléctricos que garantizan recorridos más silenciosos, rápidos y eficientes que los sistemas convencionales.

Este mes arriban tres nuevas unidades, con lo que Bogotá acumulará 13 de los 30 trenes previstos para la operación comercial completa.

24 kilómetros elevados que conectarán el sur con el norte: así son las obras más grandes en la historia de Bogotá

La Línea 1 contempla una red elevada de aproximadamente 24 kilómetros que unirá el suroccidente de la ciudad, desde el patio taller de Bosa, con la calle 72 al norte. Se trata de la obra de infraestructura urbana más grande que haya encarado Bogotá en toda su historia, y los números lo confirman: más de 15.000 trabajadores activos cada día en múltiples frentes de obra simultáneos.

Las intervenciones avanzan en paralelo sobre algunos de los corredores más transitados de la ciudad, entre ellos la avenida Villavicencio, la avenida Primero de Mayo, la NQS, la calle Octava Sur, la avenida Caracas y la calle Primera. El viaducto ya supera los 13 kilómetros construidos, y las 16 estaciones proyectadas se encuentran en distintas etapas de desarrollo a lo largo de todo el trazado.

Uno de los puntos más destacados por las autoridades es la integración multimodal: 10 de las 16 estaciones tendrán conexión directa con rutas de TransMilenio, lo que permitirá a los usuarios trasladarse entre sistemas sin salir a la calle.

El viaducto elevado de 24 kilómetros ya supera los 13 kilómetros construidos y conectará el suroccidente con el norte de la ciudad, integrándose con el sistema TransMilenio en múltiples estaciones. Fuente: ChatGPT

La extensión que convertiría a Bogotá en la capital ferroviaria de Sudamérica

El corredor original de 24 kilómetros ya sería por sí solo uno de los más largos de la región. Pero la empresa constructora fue más lejos: presentó una propuesta formal para ampliar el trazado hasta la calle 100, agregando tres estaciones adicionales y 3,25 kilómetros más al recorrido. Si la expansión se aprueba y se concreta, Bogotá tendría el metro elevado más extenso de toda América del Sur, superando sistemas con décadas de ventaja.

Las primeras pruebas dinámicas sobre el viaducto están programadas para junio, en un tramo de aproximadamente seis kilómetros que va desde el patio taller de Bosa hasta la estación número 4, ubicada en el sector de Kennedy. Los ensayos se harán inicialmente sin pasajeros, con equipos técnicos a bordo verificando el comportamiento del tren en condiciones reales de operación sobre la estructura elevada.

La meta de la Empresa Metro de Bogotá es que esas pruebas ciudadanas avancen de forma progresiva durante el segundo semestre del año, incorporando más tramos y más unidades a medida que el viaducto quede habilitado.

El inicio del servicio al público dependerá de los resultados de esas pruebas, pero el cronograma apunta a que Bogotá tenga su metro en funcionamiento en 2028.