Durante décadas, la tradición y la legislación en México dictaron de forma casi inamovible que el apellido paterno debía preceder al materno en el acta de nacimiento. Sin embargo, los tiempos han cambiado y el marco legal mexicano se ha transformado para reflejar una sociedad más equitativa.
Hoy en día, las madres cuentan con el respaldo jurídico para negociar y, en ciertos casos, determinar que su primer apellido sea el que encabece la identidad de sus hijos. Este ajuste no solo responde a una cuestión de nombres, sino a un reconocimiento de la igualdad de género dentro del núcleo familiar y el derecho a la identidad sin jerarquías impuestas por el sexo de los progenitores.
Orden de apellidos en el Registro Civil: así deberán usarse desde ahora
El cambio fundamental radica en la eliminación de la obligatoriedad de colocar el apellido del padre en primer lugar. De acuerdo con las resoluciones más recientes y las adecuaciones en diversos estados del país, el orden de los apellidos será el que los padres convengan de común acuerdo.
- Acuerdo mutuo: Ambos padres deben manifestar su voluntad sobre qué apellido irá primero al momento del registro.
- Intervención judicial: En caso de que no exista un consenso entre el padre y la madre, existen mecanismos donde la autoridad puede intervenir para garantizar que no se vulneren los derechos de ninguna de las partes.
- Unificación familiar: Es importante señalar que el orden elegido para el primer hijo deberá mantenerse para los hermanos posteriores, con el fin de evitar confusiones legales y mantener la unidad en la filiación.
Requisitos y qué hacer si quieres cambiar el orden
Si estás por registrar a un recién nacido o te encuentras en un proceso donde deseas que el apellido materno sea el principal, es vital acudir a la oficialía del Registro Civil correspondiente con la documentación básica (certificado de nacimiento, identificaciones oficiales y actas de los padres).
Este avance legal es una victoria para la autonomía de las mujeres en México, permitiendo que la genealogía materna tenga el mismo peso visual y legal que la paterna. Ya no se trata de una concesión, sino de un derecho pleno que busca eliminar prejuicios históricos en el sistema de registro nacional.