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La escalada bélica entre Irán e Israel encendió la alarma máxima en el Vaticano. En una Basílica de San Pedro colmada por unos 6000 fieles, el papa León XIV expresó su "gran preocupación" por los ataques cruzados que amenazan con desatar un conflicto de consecuencias incontrolables.

"La situación en Irán e Israel se ha deteriorado gravemente", afirmó el Pontífice, con la mirada fija en sus apuntes, pero con la voz cargada de angustia. "En un momento tan delicado, deseo renovar un llamamiento a la responsabilidad y a la razón", exhortó al finalizar su catequesis.

Un mundo libre de la amenaza nuclear

En línea con la tradición de la Santa Sede, León XIV insistió en la urgencia de acabar con la amenaza atómica. "Construir un mundo más seguro y libre de la amenaza nuclear" es el desafío que planteó, convencido de que sólo "el encuentro respetuoso y el diálogo sincero" permitirán cimentar "una paz duradera, fundada en la justicia, la fraternidad y el bien común".

"Nadie debería amenazar jamás la existencia del otro. ¡Es deber de todos los países apoyar la causa de la paz, iniciando caminos de reconciliación y favoreciendo soluciones que garanticen la seguridad y la dignidad para todos!", subrayó ante la atenta escucha de peregrinos y clérigos.

Construir puentes donde hoy hay muros

El Pontífice llamó a superar divisiones y rivalidades entre naciones. Su invitación se dirige a todos los países del mundo para que se unan no en alianzas y facciones, sino para apoyar la "causa de la paz", recordando que la humanidad vive una tercera guerra mundial "en pedazos".

Mensaje a los jóvenes: "Sean faros de esperanza"

En paralelo a su enérgico mensaje sobre Medio Oriente, León XIV dedicó palabras de aliento a miles de jóvenes reunidos en Chicago, su ciudad natal. Mediante un videomensaje grabado para una multitud congregada en el estadio de los Chicago White Sox, pidió a los adolescentes y jóvenes ser agentes de cambio y reconciliación.

"Al reunirnos como amigos (...) podemos descubrir que la gracia del Señor, que el amor de Dios, puede sanarnos verdaderamente", dijo. E instó a los presentes a ser "faros de esperanza" y "signos de paz" en un mundo fragmentado.

Un llamado universal a la paz

Con palabras de San Pablo y San Agustín como inspiración, el papa León XIV cerró su mensaje pidiendo la bendición de Dios para que cada joven, cada creyente y cada nación asuma la "responsabilidad" y la "razón" como banderas para detener la violencia.

"Que el amor y la paz del Señor descansen sobre cada uno de vosotros (...) para que sean siempre faros de esperanza, signos de esperanza y paz en todo el mundo", concluyó.