Fabricar un avión de combate moderno dentro de sus propias fronteras es una capacidad reservada a un grupo reducido de países. Brasil acaba de dar un paso histórico en ese sentido al presentar el primer caza supersónico producido en América Latina, un logro que el Gobierno definió como “inédito” para la región.
El protagonista es el F-39E Gripen, cuya fabricación se realizó en las instalaciones de Embraer en Gavião Peixoto, São Paulo. El desarrollo forma parte de un acuerdo entre la compañía brasileña, la firma sueca Saab y la Fuerza Aérea Brasileña.
Si bien la presentación oficial tuvo lugar a fines de marzo de 2026, durante un acto encabezado por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, continúa generando repercusiones al día de hoy.
Como parte de la ceremonia, el mandatario roció champán sobre el fuselaje del avión antes de acompañarlo durante un sobrevuelo por la región.
Qué es capaz de hacer el Gripen
El modelo presentado es la versión monoplaza del caza sueco adaptada a la Fuerza Aérea Brasileña. Ser supersónico significa que puede superar la velocidad del sonido, lo que lo sitúa en una categoría muy distinta a la de un avión convencional.
Saab lo describe como un aparato multirol, capaz de asumir defensa aérea, reconocimiento y ataque sin limitarse a una sola misión.
Las cifras ayudan a entender su escala. El Gripen E mide 15,2 metros de largo, con una envergadura de 8,6 metros y un peso máximo al despegue de 16.500 kilos.
Cuenta con diez puntos de anclaje para armamento, depósitos externos o equipos de misión, y permite repostar combustible en vuelo, una función que amplía su alcance.
Por qué se considera un hito para la soberanía nacional
Más allá del aparato, el programa busca absorber conocimiento tecnológico. La Fuerza Aérea Brasileña explicó que el proyecto permitió formar a unos 350 ingenieros en Suecia y generar más de 12.000 empleos entre directos e indirectos, con la participación de instituciones y empresas locales.
“Este proyecto permite consolidar nuestro poder de disuasión, incrementando nuestra capacidad para garantizar la soberanía nacional y la seguridad regional”, declaró durante el acto el ministro de Defensa, José Múcio.
El propio Lula lo definió en redes como un momento “muy simbólico, demostrando un país que cree en sí mismo, invierte en tecnología y reafirma su soberanía”.
Qué alcance y qué límites tiene este avance
El salto no convierte al país en una superpotencia militar de un día para otro. Estados Unidos, China, Rusia o Francia manejan industrias de defensa mucho mayores y con décadas de ventaja. Pero el avance sí modifica el equilibrio regional.
La propia Saab afirma que el país queda dentro del grupo reducido de naciones capaces de producir cazas avanzados, y será el único fuera de Suecia con producción del Gripen. El programa se enmarca además en una modernización militar más amplia, que incluye el avión de transporte KC-390 y el programa de submarinos, un eje que el Gobierno cifra en 53.000 millones de reales.