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En los terrenos donde funcionaba la Escuela Militar “Capitán General Gerardo Barrios”, en Antiguo Cuscatlán, El Salvador, avanza a paso firme una de las obras deportivas más ambiciosas de la región.

Se trata del nuevo Estadio Nacional de El Salvador, financiado y construido por China como parte de un acuerdo de cooperación bilateral con el gobierno de Nayib Bukele.

La primera piedra se colocó el 30 de noviembre de 2023. Desde entonces, la empresa China State Construction Engineering Corporation (CSCEC) ejecuta la obra dentro del cronograma previsto, con inauguración proyectada para junio de 2027.

Un recinto de 50.000 espectadores con tecnología de última generación

El estadio tendrá capacidad para 50.000 personas sentadas en butacas individuales, ampliable hasta 60.000 en eventos especiales. Su superficie total supera los 170.000 metros cuadrados, con estacionamiento para más de 2.000 vehículos.

Construyen el estadio más moderno de América Latina en El Salvador.

Las características técnicas lo posicionan directamente como referente continental:

  • Iluminación LED nivel FIFA, apta para transmisiones en ultra alta definición.
  • Césped híbrido homologado por FIFA para partidos internacionales de primer nivel.
  • Pantallas gigantes, palcos VIP y áreas de prensa de estándar internacional.
  • Sistemas digitales integrados para gestión de energía y consumo de agua.
  • Cubierta metálica de aproximadamente 14.000 toneladas, el elemento estructural más complejo de la obra.

En este sentido, el recinto no se limita al fútbol. Está diseñado como un centro multipropósito capaz de albergar espectáculos masivos, eventos culturales y competencias de distintas disciplinas.

La inversión total del proyecto, según distintas fuentes oficiales, oscila entre los 100 y 500 millones de dólares, diferencia que responde a si se contabiliza solo la obra civil o el paquete completo de cooperación, que incluye equipamiento e infraestructura complementaria.

El director del INDES, René Martínez, confirmó que los avances son “evidentes semana a semana” y que la entrega se sostiene para mediados de 2027. Una vez inaugurado, el estadio reemplazará al mítico Estadio Cuscatlán como sede de la selección salvadoreña y posicionará a El Salvador como referente regional en infraestructura deportiva.

Si bien su diseño apuesta por líneas curvas y una marquesina de rejilla modular que genera efectos de luz y sombra naturales, lo que más destaca es su concepción ecológica. A diferencia de los grandes estadios del siglo XX, esta obra incorpora la sostenibilidad desde los cimientos, no como agregado posterior.

Para El Salvador, un país de 6,5 millones de habitantes en Centroamérica, contar con un estadio de estas características representa un salto cualitativo sin precedentes en su historia deportiva.