El gigante inmobiliario Evergrande ha llegado al capítulo final de su estrepitosa caída. Un tribunal en Shenzhen ha condenado a cadena perpetua a Hui Ka Yan, fundador y expresidente de la compañía, tras ser hallado culpable de uno de los mayores fraudes financieros en la historia de China.
Esta sentencia no solo marca el destino del hombre que alguna vez fue el más rico de Asia, sino que envía un mensaje contundente al sector corporativo global sobre las consecuencias del endeudamiento desmedido y la mala praxis financiera.
Los motivos de la condena: ¿por qué Hui Ka Yan recibió cadena perpetua?
El Tribunal Popular Intermedio de Shenzhen fue implacable. Tras años de investigación tras el colapso de la empresa en 2021, la justicia determinó que entre 2016 y 2021, Hui Ka Yan y Evergrande orquestaron un esquema de fraude a gran escala.
Los cargos principales incluyen:
- Fraude financiero: manipulación de cuentas para ocultar la situación real de la empresa.
- Captación ilegal de depósitos públicos: uso de fondos de ciudadanos sin las garantías legales.
- Uso indebido de fondos: desvío de capital para fines personales y proyectos no autorizados.
- Alteración del orden económico: el tribunal afirmó que sus acciones dañaron gravemente la “economía de mercado socialista”.
Además de la prisión de por vida, el tribunal ordenó la confiscación total de sus bienes personales y le retiró sus derechos políticos de forma permanente.
De la cima del mundo al abismo: el ascenso y caída de Evergrande
Hui Ka Yan fue el símbolo del “milagro económico chino”. Fundó Evergrande en 1996 y aprovechó la urbanización masiva de China para levantar un imperio que incluía no solo edificios, sino también un equipo de fútbol y una fábrica de vehículos eléctricos.
En 2017, su fortuna estimada por Forbes superaba los 45.300 millones de dólares. Sin embargo, este crecimiento se cimentó sobre una montaña de deuda que finalmente se volvió insostenible.
Cuando Evergrande entró en default en 2021, la cifra de su deuda era astronómica: 300.000 millones de dólares. Esta crisis no solo afectó a los inversores internacionales, sino que dejó a miles de familias chinas con ahorros perdidos y viviendas sin terminar, desencadenando protestas sociales en todo el país.
Multas millonarias y más de 50 sentenciados
La justicia no se detuvo en el fundador. El tribunal impuso multas combinadas de 2350 millones de dólares a Evergrande Group y su filial inmobiliaria.
Además, en un movimiento que demuestra la magnitud de la purga empresarial, otros 56 directivos fueron condenados, incluyendo a los dos hijos de Hui Ka Yan, con penas que oscilan entre los 22 meses y los 18 años de cárcel.
La condena a Hui Ka Yan es un hito en la campaña del presidente Xi Jinping para “enfriar” el mercado inmobiliario y reducir los riesgos sistémicos. El sector inmobiliario representa aproximadamente el 25-30% del PIB de China, y el caso Evergrande expuso la vulnerabilidad de un modelo basado en el apalancamiento excesivo.